Y TU…. ¿A QUÉ TE DEDICAS?
Háblame de ti, así es como empiezan muchas entrevistas de trabajo en los procesos de selección actuales y, sin embargo, cuántas veces no hemos sabido qué contestar ante una pregunta tan personal en un momento tan decisorio como ese. Un error muy frecuente del entrevistado es recurrir a la narración del curriculum vitae, como si nuestra identidad profesional fuese simplemente eso. Sin darnos cuenta, descuidamos lo que posiblemente sea lo más importante; nuestra capacidad de comunicar, es decir, la habilidad de despertar el interés del entrevistador. En mi experiencia como orientadora laboral de trabajadores con enfermedad mental crónica y severa, he podido observar un denominador común en muchos de ellos: la falta de seguridad en los procesos de selección, generado en gran parte por un déficit del autoconocimiento; quién soy, qué es lo que sé hacer mejor que cualquier otro trabajador, dónde me gustaría trabajar y qué es lo que puedo aportar a la empresa. La crisis económica ha llevado a muchas personas en edad de trabajar a experimentar periodos significativos de inactividad laboral; para otros ha significado la concatenación de contratos temporales, y para otros muchos ha consistido en periodos formativos infinitos. En estas circunstancias es recurrente que las personas desempleadas se vuelquen en la elaboración de un buen currículum vitae y en la búsqueda de formación especializada para ser competitivo en el mercado laboral. Si me lo permites, te diré que de nada sirven todos estos esfuerzos si no pones el foco en aprender a venderte. ¿Alguna vez has estado tan nervioso ante una entrevista laboral, que no has sabido que decir? Las razones se deben a la falta de preparación y sin duda, éste puede ser tu gran hándicap, ante las oportunidades laborales que se presentan en los periodos de búsqueda de empleo. Hoy te quiero hablar del storytelling, o lo que es lo mismo, la capacidad de contar tu propia historia y de los servicios que externalizas como profesional, de tal manera que generes una conexión emocional con el entrevistador. Una herramienta eficaz cada vez más utilizada en los procesos de selección es el anglicismo elevator pitch. Consiste en una presentación sobre ti, dando a conocer tus cualidades y los beneficios de contratar a un profesional como tú. Una de sus peculiaridades es que tu discurso no puede durar más que la conversación propia en un ascensor, y cuyo objetivo inmediato es interesar al interlocutor para conseguir una próxima entrevista. Ahora dime, ¿en qué contextos has tenido que enfrentarte al temible oye háblame de ti. La respuesta es SIEMPRE: en una carta de presentación, en el curriculum vitae, en una entrevista telefónica, presencial individual o colectiva, en eventos de networking,... en definitiva, en todo contexto siempre tiene que estar presente tu discurso profesional -qué somos y que es lo qué queremos. Pero ¿Cómo se hace? Defínete. Quién soy, qué te ofrezco y cómo voy a aportar a tu empresa. Es el momento de argumentar competencias que puedas aplicar al trabajo. Posiciónate. Qué te diferencia de los demás (los servicios que como profesional externalizas). Por qué te tienen que contratar a ti y no a otro candidato. Cierra una cita. Pídele sus datos de contacto y cierra una fecha para los próximos días. La esencia de esta herramienta es enganchar al entrevistador desde el principio. ¿Por qué no pruebas a facilitar datos sobre ti que impacten? Seguro que, si te esfuerzas en pensar, puedas sacar datos sobre logros de tus experiencias formativas o laborales. Una clave esencial para llamar la atención del entrevistador es el vocabulario: no has pensado, has hecho; no crees, sino que eres. De nada nos sirve preparar un discurso si no lo decimos de forma convencida, y no olvides en poner el foco en el entrevistador, es decir, evita que tu discurso este centrado en el “yo” y básalo en el “tú”. Aprender a gestionar bien tus prioridades y estructura tus ideas; esto quiere decir que no te vayas por las ramas y sé breve. La mala noticia es que saber lo que realmente es importante no es tarea fácil, y encontrar el núcleo de tu discurso requiere entrenamiento. Prueba a ensayar con personas de confianza y pregúntales después para observar si han entendido lo que les has explicado. De esa manera podrás comprobar si el mensaje ha llegado como tú querías. Pero ¡cuidado! esto no significa que sea un discurso estático. Si el discurso que has construido no da resultado, entonces tendremos que cambiarlo, adaptarlo y volver a empezar…. ¿Y tú, a qué te dedicas?

Artículos de Marta Rodríguez de Velasco Nadal
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Comentarios
Javier Cámara-Rica 🐝🇪🇸
hace 1 año#1
¡Qué post tan interesante y oportuno! Realmente pones el dedo en la llaga sobre cómo nos presentamos profesionalmente y el impacto que esto tiene en nuestras oportunidades laborales. Me encanta cómo destacas la importancia del autoconocimiento y la confianza en uno mismo como fundamentos para una comunicación efectiva en situaciones críticas, como las entrevistas de trabajo. Tu enfoque en el storytelling y el elevator pitch es un recordatorio potente de que no se trata solo de lo que hemos hecho, sino de cómo lo contamos y lo hacemos relevante para nuestros interlocutores. La idea de practicar nuestro discurso con personas de confianza y estar abiertos a ajustarlo es crucial. ¡Gracias por compartir estas reflexiones y consejos tan valiosos! Definitivamente, me has inspirado a revisar y mejorar cómo me presento profesionalmente. ¡Sigue compartiendo más insights como este!