Maria Luisa Gallego Bravo

hace 1 año · 5 min. de lectura · visibility ~100 ·

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¿Somos adictos al teléfono móvil?

  El uso del teléfono móvil ha crecido de una forma rápida y exponencial en los últimos años. Forma parte de lo que denominamos nuevas tecnologías, que nos han convertido en una sociedad interconectada las veinticuatro horas del día, con un fácil acceso a la información mundial en tiempo real y a la comunicación constante.

  El teléfono móvil nos da una gran capacidad de autonomía, permitiéndonos realizar múltiples actividades a cualquier hora del día y lugar. Para ello, existe toda una variedad de aplicaciones tecnológicas asociadas que ejercen fascinación. Esto nos lleva a gastar tiempo y dinero en investigar, jugar o aprender sobre ellas. En conjunto, optimizan nuestra comunicación y nuestro hobbies, ayudándonos a disfrutar y a reinventar nuestro tiempo de ocio. Además fomenta y ayuda a establecer nuevas relaciones, llegando incluso a generar nuevos lazos afectivos.

  El teléfono móvil también ha cambiado nuestra forma de interactuar, creando relaciones a través de una pantalla, con un ritmo muy acelerado o aprovechando su “anonimato” para tener conversaciones perdiendo los matices fundamentales. También ha cambiado nuestro modelo de consumo, ya que gracias a él tenemos un acceso más fácil a aplicaciones que pueden incrementar nuestro gasto de forma innecesaria, tales como aplicaciones de juego online.

  Por estos motivos, han surgido entre los profesionales nuevas preocupaciones por su uso y abuso. Algunas de estas preocupaciones se han vuelto esenciales para el conjunto social, y especialmente para los más jóvenes, tales como el temor a no importar, el deseo de destacar y ser importante, basándose en el número e “seguidores” o “me gusta”. Junto con estas, existe el componente de inmediatez, de conexión y disponibilidad constante. No es de extrañar que en este nuevo panorama social parezca ansiedad, inseguridad, miedo a no ser aceptado o temor a salir de casa sin nuestro aparato electrónico.


¿Somos adictos al teléfono móvil?


El móvil como adicción comportamental

   Las adicciones conductuales, son todas aquellas conductas repetitivas que resultan placenteras al menos en sus primeras fases y que generan dependencia psicológica y pérdida de control del individuo. Aunque esta adicción no sea tan perjudicial para el organismo como el consumo de drogas, pueden generar problemas sociales, personales, económicos, escolares y de salud.

   Para considerar que es una adicción, tenemos que tener en cuenta una serie de procesos psicológicos que son indicativos de esto:

   - Pérdida de control sobre la conducta, dedicación de un tiempo superior al esperado a una actividad relacionada con el móvil, lo que genera malestar psicológico. Tendencia compulsiva a revisar si hay algún cambio en las aplicaciones, discusiones relacionadas con mensajería instantánea etc., son algunos de los indicadores de la existencia de una adicción.

   - Dependencia psicológica, incluye sentimientos de tensión, irritabilidad, culpa, ansiedad e incluso depresión cuando no es posible llevar a cabo la conducta adictiva en un corto plazo, o si el móvil no está disponible en ese momento.

   - Tolerancia, es un estado de adaptación por el cual se produce una disminución de la respuesta del organismo a la misma cantidad de droga o actividad o por la necesidad de una dosis mayor. Por este motivo, cada vez es necesario dedicar un mayor tiempo de exposición al teléfono, así como invertir más dinero en él.

   - Sindrome de Abstienencia, es el conjunto de síntomas que aparecen tras el cese o interrupción de la actividad. Estos síntomas generan malestar y obliga a la persona afectada a realizar de nuevo la actividad para que cesen.

   - Deterioro social, laboral, académico o familiar. Efectos perjudiciales graves tales como discusiones familiares, mentiras sobre el uso del móvil, interferencia con las actividades escolares, cansancio o insomnio generado por su uso, aislamiento social o inasistencia a actividades de ocio, cambios bruscos de humor.

  Estos procesos psicológicos son fundamentales para realizar el diagnóstico de forma correcta y nos ayudan a entender el patrón de la adicción.

¿Cómo podemos detectar si existe un problema?

   Podemos actuar como observadores de otras personas o de nosotros mismos, para ser más conscientes de su uso. Lo más recomendable es utilizar un registro durante al menos dos semanas para conocer de forma más objetiva y concreta cuánto tiempo usamos el teléfono cada día, en qué invertimos este tiempo, qué problemas derivan de su uso (insomnio, llegar tarde a citas, no prestar atención a eventos, problemas familiares o de pareja etc.). Además, podemos establecer una serie de indicadores que, en conjunto, nos ayudarán a entender mejor esta situación.

  - Pasar demasiado tiempo aislado o aislada en una habitación, realizando actividades relacionadas con las nuevas tecnologías (revisión de redes sociales, conversaciones por aplicaciones de mensajería, jugar largos periodos de tiempo etc.)

  - Uso del móvil en lugares inapropiados, por ejemplo en la hora de la comida, del estudio o el trabajo, o mientras se llevan a cabo actividades que requieren atención por ejemplo conducir.

- Recibir facturas elevadas, debido a uso de aplicaciones móviles o un exceso de llamadas telefónicas innecesarias.

- Uso del móvil a deshoras por ejemplo de madrugada.

- Preferencia por la comunicación por mensajería antes que una conversación cara a cara.

- Cambios emocionales y conductuales rápidos relacionados con su uso o con la pérdida (posible o real) del móvil.

- Sentimientos de incomodidad e irritabilidad en situaciones donde no es posible usarlo.

Cómo prevenir el abuso y dependencia al móvil

  A continuación, os propongo una serie de consejos que podéis llevar a la práctica de forma autónoma. No obstante, si crees que tú o alguien de tu alrededor puede estar sufriendo por causas relacionadas con su adicción, lo mejor es consultar con un profesional que pueda evaluar de una forma más profunda el problema y llevar a cabo un tratamiento psicólogico con todas las garantías.

  1. Busca actividades que impidan el uso del teléfono durante un tiempo prolongado. Es importante ser conscientes de que el teléfono no es algo necesario la mayoría del tiempo, por lo que intentar mantener la mente distraída y no caer en la tentación de revisarlo.

  2. Analiza tu gasto. Ser conscientes del dinero que invertimos cada mes, nos ayudará a reducir su uso y nos servirá de motivación para ahorrar a final de mes.

  3. Pon límites de horario. Hay estudios que demuestran que el uso de las nuevas tecnologías por la noche, fomenta la aparición de insomnio y por tanto, evitan un adecuado descanso. Por tanto, es algo sumamente importante poner un límite en su horario de uso y apagarlo a una hora concreta.

  4. Mantén el teléfono en silencio mientras haces actividades incompatibles con su uso, como por ejemplo estar en el cine, en una reunión de amigos etc. El estado de vibración puede ser un distractor, ya que nos indica que hay alguna novedad e incita a volver a cogerlo y no disfrutar de la actividad programada.

  5. Si estás en casa, mantén el móvil a una distancia considerable, para evitar cogerlo de forma compulsiva cada poco tiempo. Mantenlo en otra habitación, en un cajón o en algún otro lugar.

  6. En el caso de que el problema esté relacionado con las llamadas compulsivas, no se debe usar el móvil para ningún otro propósito. Se aconseja mantenerlo apagado si no se está utilizando y encenderlo de manera periódica, varias veces al día para ver si se ha recibido alguna llamada o mensaje. Una vez realizadas las llamadas necesarias, volverlo a apagar.

  7. Apagar o silenciar el móvil en los momentos de interacción familiar o con amigos (juegos, conversaciones, eventos importantes etc.), o en las horas de descanso.

  8. Evitar contestar al móvil (siempre que no sea una llamada o mensaje importante) en horarios inadecuados o cuando se realizan actividades incompatibles con su uso.

  Aunque no puede negarse que el teléfono móvil sea útil y necesario, su abuso puede causar problemas, perjudicar la salud o bienestar, las relaciones familiares y sociales o el rendimiento escolar o laboral. Por este motivo, es importante ser conscientes de sus riesgos. Que el móvil sea una herramienta que nos aporte nuevas formas de complementar nuestro día a día, pasa por ejercer un uso responsable.

Referencias Bibliográficas

  - Asociación Americana de Psiquiatría. (2013). Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (5 ª ed.) DSM-5. Arlington, VA: American Psychiatric Publishing.

  - De Sola, J. (2018). El uso problemáticodel teléfono móvil: desde el abuso a su consideración como adiccióncomportamental. (Tesis Doctoral). Universidad Complutense de Madrid.

  - Echeburua, E. (2009). Adicción a las nuevas tecnologías y a las redes sociales en jóvenes: un nuevo reto. Adicciones, Vol. 22, Núm. 2 (2010)

  - Guía para padres y educadores paraPrevenir o Solucionar el Abuso de móviles en adolescentes.

  - Ramón-Cortés, F. (2010). ¿Internet amenaza el contacto real? El País Semanal, 1736, 24-25.

  - Sánchez-Carbonell, X., Beranuy, M., Castellana, M., Chamarro, A. y Oberst, U. (2008). La adicción a Internet y al móvil: ¿moda o trastorno? Adicciones, 20, 149-160.


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