Alberto ūüźĚ de la Torre

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El artillero de Trafalgar (parte 2)

El artillero de Trafalgar (parte 2)

La Batalla de Trafalgar dur√≥ poco m√°s de seis horas y Espa√Īa y Francia eran los grandes derrotados. A lo largo de m√°s de cien kil√≥metros de costa aparec√≠an aparejos, retales, maderas y vestigios del combate, pero no solo aparec√≠an restos de barcos, tambi√©n hombres, alguno de ellos, milagrosamente vivo...


El artillero de Trafalgar (Parte 2)

Amanec√≠a, aunque los primeros rayos de sol no iban a darse a conocer esa ma√Īana. Ese d√≠a tocaba tormenta con un fuerte oleaje y la lluvia hac√≠a mellas en la playa como si fueran peque√Īos guijarros insert√°ndose¬†en el lodo. La costa estaba vac√≠a, era una playa larga y ese tramo era flanqueado por acantilados que hac√≠an de mudos guardianes. Inmensas columnas de piedra, que parec√≠an talladas a cincel, se ergu√≠an diseminadas a lo largo de la costa.¬†

En la orilla, azotada por el oleaje, un cuerpo. El fr√≠o que sent√≠a en las piernas, ya entumecidas por el vaiv√©n de las olas lo despert√≥ del sue√Īo profundo donde hab√≠a estado sumido hasta ese momento. Trozos de madera, retales de barcos que hac√≠a escasas horas eran el orgullo de dos pa√≠ses, estaban esparcidos por donde alcanzaba la vista. Poco a poco, y arrastr√°ndose como pudo, el artillero se adentr√≥ en la playa. Le dol√≠a hasta el √ļltimo hueso, hasta el √ļltimo pelo. Para su sorpresa, estaba incluso mejor de lo que cre√≠a, solo ten√≠a todo el cuerpo lleno magulladuras, cortes a cual peor, y un trozo de astilla clavado en el brazo izquierdo, que apenas pod√≠a mover. Cogi√≥ un trozo de las muchas telas que hab√≠a junto a √©l y se la puso a modo de torniquete. Hab√≠a retales, aparejo, cabos y pedazos de madera esparcidos por toda la playa que la tormenta hab√≠a acercado a tierra. Restos de la batalla, sin duda.

Despu√©s de sentarse tras unos matorrales cercanos entre las dunas e intentar recordar qu√© hab√≠a pasado, se incorpor√≥ con dificultad y se encamin√≥ por los acantilados, tierra adentro¬†por donde buenamente pudo con la intenci√≥n de salir lo antes posible de all√≠. Camin√≥ sin rumbo, intentando ver m√°s all√° de donde la lluvia le dejaba, pero era imposible, su cuerpo ya no pod√≠a m√°s, a pesar de ser un hombre acostumbrado a la dureza de la vida en la mar y a las peores condiciones. Estaba extenuado. Herido y sin saber d√≥nde ir comprendi√≥ que estaba en un lugar donde su vida val√≠a lo mismo que sus compa√Īeros muertos. Nada. No pudo m√°s y cay√≥ al fango. A lo lejos, una peque√Īa asomada a una ventana, volv√≠a a estar mirando al infinito. Pero esta vez, en ese infinito de fantas√≠a que siempre le hab√≠a otorgado paz y seguridad, hab√≠a aparecido una sombra real que recordaba m√°s a la muerte que a otra cosa.

Mar√≠a estaba preparando los av√≠os de la comida. Quedaba poca le√Īa y ten√≠a que ir al granero por algunos troncos, pero la idea de salir fuera con la lluvia que estaba cayendo en ese momento, no le hac√≠a ninguna gracia. Sinti√≥ los peque√Īos pasos de su hija al bajar por la escalera y se volvi√≥ hacia¬†ella.

‚Äď Hola cari√Īo. ¬ŅC√≥mo es que has bajado tan temprano, no tienes sue√Īo? ‚Äď Sab√≠a que su hija se hab√≠a levantado despu√©s que ella, y que las dos hab√≠an dormido poco esa noche. Deber√≠a estar a√ļn en la cama.
‚Äď Mam√°. ‚Äď Y se√Īal√≥ por la ventana de la cocina hacia fuera.
‚Äď ¬ŅQu√© pasa, Roc√≠o? Solo es una tormenta. ¬ŅNo te asustar√°s? ‚Äď Sonri√≥ mientras le acariciaba la cara.
‚Äď Un hombre. ‚Äď Y volvi√≥ a se√Īalar por la ventana.
‚Äď ¬ŅUn hombre fuera, un vecino? ¬ŅD√≥nde? ‚Äď Inmediatamente mir√≥ a trav√©s de la ventana para intentar saber qu√© estaba pasando, y verdaderamente hab√≠a alguien fuera de la casa. Se volvi√≥ y mir√≥ hac√≠a las escaleras. ‚Äď ¬ŅEst√°s segura que has visto a un hombre fuera? Con la lluvia que cae ahora mismo puede que te hayas confundido.
‚Äď Se ha ca√≠do al suelo, junto a los √°rboles del final. ‚Äď Y volvi√≥ a se√Īalar en la direcci√≥n que antes le hab√≠a mostrado a la madre.
‚Äď No te muevas de aqu√≠, voy a ir por le√Īa y de camino mirar√© si hay alguien. No quiero que hagas ruido, solo que est√©s aqu√≠ quieta. ‚Äď La madre se hab√≠a agachado para estar a la altura de su hija y la hab√≠a agarrado con delicadeza por los antebrazos. ‚Äď ¬ŅMe has comprendido? ‚Äď Insisti√≥.
‚Äď S√≠. ‚Äď La afirmaci√≥n sigui√≥ de un gesto de confirmaci√≥n con la cabeza.
‚Äď Muy bien. Ahora vengo. ‚Äď Antes de encaminarse hacia la puerta, cogi√≥ un cuchillo no excesivamente grande y se lo escondi√≥ entre las ropas. Se puso una peque√Īa toca de trapo en la cabeza y abri√≥ la puerta.

Cuando sali√≥ de la casa la lluvia ca√≠a intensamente y soplaba un terrible viento, aunque parec√≠a que daba una peque√Īa tregua y no hac√≠a tanto fr√≠o como cre√≠a. Los √°rboles estaban en su mayor√≠a casi pelados y sin hojas, sobre todo las parras, que parec√≠an ra√≠ces retorcidas flotado en el aire. Las higueras ense√Īaban ya sus ramas vac√≠as ara√Īando el cielo por el viento. La tristeza lo invad√≠a todo. Pas√≥ junto al granero y se dirigi√≥ donde estaban los √°rboles que hab√≠a indicado la peque√Īa. Poco a poco, aunque con paso firme, se alejaba de la casa. Cuando se acerc√≥ a los √°rboles empez√≥ a divisar,¬†
a trav√©s de la cortina de agua que ca√≠a¬†en ese momento,¬†la figura de un hombre tendido en la tierra con media cara hundida en el fango. La ropa estaba ra√≠da, a trozos, y yac√≠a encima de peque√Īos charcos rojizos que se dilu√≠an con el agua y manaban¬†de las heridas que ten√≠a por todo el cuerpo. La herida que peor pinta ten√≠a era en una en su brazo, del que sobresal√≠a algo que no distingu√≠a bien. Un trozo de una madera oscura que a saber de d√≥nde era.

Se acerc√≥ con cuidado y sac√≥ el cuchillo, que adelant√≥ con el brazo. Sab√≠a que el d√≠a anterior hubo una batalla, pero no ten√≠a ni idea de qui√©n podr√≠a ser, ni la raz√≥n de que estuviera en sus tierras. S√≠, en sus tierras, porque eran suyas antes de casarse, heredadas de sus padres. Hac√≠a solo diez a√Īos de eso y bastante tarde seg√ļn todos, aunque ella nunca tuvo prisa por casarse. No quer√≠a recordar la fecha ni pensaba en ello, para qu√© recordar. Lo √ļnico bueno que ten√≠a era a su hija, y por eso ten√≠a que seguir adelante con todas su fuerzas. Por lo menos, eso se repet√≠a incesantemente todos los d√≠as. Mientras se entretenga conmigo, no tocar√° de nuevo a la ni√Īa.

Empuj√≥ con la pierna el cuerpo de aquel hombre que estaba medio encogido, y al moverlo, solt√≥ un gemido. ‚Äď ¬°Est√° vivo! ‚Äď Dijo en voz baja. ‚Äď Se agach√≥ y le limpi√≥ la cara con la mano, que se le llen√≥ de barro y sangre. Mir√≥ su brazo, vio que ten√≠a un peque√Īo torniquete por la parte superior y que un trozo de astilla sobresal√≠a. No lo hab√≠a traspasado. Al tocarle el brazo, el hombre abri√≥ los ojos y la mir√≥. ‚Äď Help, help. ‚Äď Pudo decir con una voz casi sin fuerza. Ella cay√≥ de espaldas sobre el barro como si una fuerza invisible la hubiera empujado. Cogi√≥ el cuchillo que hab√≠a dejado en el suelo, y se acerc√≥ para clavarlo en el cuerpo del soldado. De repente, par√≥ en seco y el cuchillo qued√≥ en el aire. ‚Äď No es espa√Īol, ni franc√©s. ¬°Es un ingl√©s! ¬°Un soldado ingl√©s! ¬ŅQu√© hace aqu√≠?, ¬ŅC√≥mo ha podido aparecer de la nada?, ¬°Dios, Alonso! ¬°Lo matar√°! ‚Äď Su cabeza era un hervidero. ‚Äď Ayuda, ayuda. ‚Äď Le retumbaba en la cabeza.

‚Äď ¬ŅPuedes ponerte en pie? Te ayudar√©. ‚Äď Le dijo ella en perfecto ingl√©s. Su madre era inglesa de nacimiento y su padre era espa√Īol, por lo que la madre le hab√≠a ense√Īado el idioma desde peque√Īa y la gran mayor√≠a de las veces hablaban en ingl√©s entre ellas. Al padre no le hab√≠a importado nunca y tambi√©n hab√≠a aprendido algo. Su madre siempre le dijo, ‚Äď ‚ÄúNunca est√° de m√°s aprender un idioma nuevo‚ÄĚ. ‚Äď Y ella le dedic√≥ tiempo a ello. Pero hac√≠a mucho que no lo hablaba, y mucho menos, sabiendo las consecuencias que podr√≠a tener si intentaba ense√Īar a su hija en casa.

Con gran esfuerzo, el artillero se incorporó y ella le ayudó metiendo su cabeza bajo el brazo derecho que, por lo menos, lo tenía intacto. Así, como pudieron, fueron medio arrastras, medio andando, hasta que llegaron al granero. Abrió la puerta y entraron. Estaba casi en total oscuridad, por lo que le ayudó a sentarse sin pasar mucho más adentro, justo lo que podía ver con la puerta abierta y apoyado contra unas maderas.

‚Äď No hagas ruido, enseguida vengo. No te muevas de aqu√≠. ‚Äď Aunque sab√≠a que en las condiciones que estaba, no se mover√≠a.

Cerró la puerta del granero y se encaminó a la casa. Rocío, que no hizo caso a su madre y no se quedó en la cocina, lo había visto todo por su ventana. Esta vez, su mirada había estado atenta a todo lo que pasaba. Cerró la puerta y bajó de nuevo a la cocina sin hacer ruido. Allí esperó a la madre.

(Continuar√°...)


Puedes leer El artillero de Trafalgar (parte 1) pinchando en el enlace al Producer de beBee.

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Comentarios

Julio Angel ūüźĚLopez Lopez

hace 4 a√Īos #1

Esperando la tercera parte Alberto \ud83d\udc1d de la Torre ;-))

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