Carlos Pérez-Grueso Gómez

hace 4 años · 3 min. de lectura · visibility ~10 ·

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Reglas de oro para NO Engordar... con el paso de los años

Reglas de oro para NO Engordar... con el paso de los años® fo oo 0 »

¡No se trata de comer solo verde a partir de los 30! . No sería saludable, si no, mirad como están los elefantes que solo comen vegetales. En la alimentación, como en todo, hay que utilizar la cabeza.

Según numerosos estudios, la intención de perder peso es algo que está ¨grabado¨ en la mente de la mayoría de nosotros.


Da la sensación que el ser humano tiene un chip interno en el tema del peso. El 94% de las mujeres y el 88% de los hombres españoles han intentado alguna vez perder peso, según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU). Si además de esto, tenemos en cuenta que a partir de los 50, nuestro cuerpo comienza a experimentar cambios que favorecen la ganancia de peso, es importante saber qué soluciones tenemos para mantener un peso adecuado.


Es bien conocido que el cambio de peso corporal depende del equilibrio entre la energía que se ingresa a través de alimentos, bebidas y,   la energía que se consume para mantener las funciones vitales básicas (gasto energético en reposo), además de la que se emplea en realizar la digestión de los alimentos (termogénesis) y la que se gasta con la actividad física. Si el balance es positivo, ingerimos más de lo que gastamos, se gana peso; si es equilibrado se mantiene; y si es negativo, se pierde.


El gasto energético en reposo (GER), representa el 60%-70% del gasto energético total de una persona, y no siempre es igual. Depende de diversos factores, entre ellos la edad: cuanto más joven, más fácil es perder peso, porque el GER es mayor. Una vez que cesa el crecimiento, el GER disminuye aproximadamente un 5% por década, y partir de los 50 años, lo hace en un 10%. Una de las razones es que, a mayor edad menor masa muscular, lo que se traduce en una reducción considerable del GER, y por consiguiente hay menos necesidades calóricas que cubrir a través de la ingesta de alimentos, es decir, hay que reducir el número de calorías que se comen, pero…. NO DE NUTRIENTES.

De esta manera surge el concepto de DENSIDAD DE NUTRIENTES, que nos arroja la proporción de micronutrientes esenciales que proporciona un alimento determinado, o una dieta concreta, en relación con su contenido energético. 

Los alimentos con alta densidad nutricional son aquellos que proporcionan muchos nutrientes (vitaminas, minerales, proteínas, etc.) en relación a la cantidad de calorías. El ejemplo lo tenemos en las comidas que NutriCare, empresa en que trabajo ofrece: comidas completas con todos los nutrientes esenciales y las mínimas calorías. Pero amigos, no quiero venderos nada. En el mercado hay también productos de alta calidad, aunque no muchos tan completos, y ahora arrimo el ascua a mi sardina, no con el servicio y asesoramiento nuestro.  También existen alimentos de alta densidad nutricional en los vegetales, principalmente los de hoja verde, las legumbres y frutas frescas.

La DENSIDAD ENERGÉTICA es otro concepto que debes conocer, se define como la cantidad de energía disponible en un alimento o bebida, por unidad de peso; es decir, el número de calorías en un gramo de producto.

Las dietas ricas en alimentos de densidad energética alta, como la bollería industrial, bebidas azucaras,… suelen asociarse a sobrepeso, obesidad y diabetes mellitus tipo 2. De manera que la densidad nutricional y la densidad energética son dos conceptos importantes que debemos diferenciar y entender, ya que su conocimiento va a permitir realizar una mejor elección de los alimentos que componen la dieta, según las necesidades específicas de cada persona. Esta valoración es especialmente útil cuando la ingesta energética total es baja y es esencial que se incluyan en la alimentación productos con una alta densidad de nutrientes.


Uno de los principales objetivos de una dieta saludable es maximizar la cantidad de nutrientes (densidad de nutrientes) por cada caloría que se consume. Para ello, es esencial cuidar con detalle el tipo de alimento que se va a elegir y evitar aquellos que sólo proporcionan “calorías vacías”, es decir, energía con muy pocos nutrientes como patatas

fritas, golosinas, dulces…


La forma de cocinar es también muy importante, ya que puede modificar la densidad energética y de nutrientes de un alimento. Un buen ejemplo lo constituyen las patatas, que cocidas aportan unas 80 Kcal por 100 g y fritas, de bolsa, más de 500 kcal/100 g.

Recuerda que, en los alimentos se encuentra el secreto para mantener una figura y vida saludable. Es sólo cuestión de saber y elegir los más favorables.


Ahora vuelvo a acercar el ascua a mi sardina a través de la recomendación de nuestro Departamento Médico. Para comidas con alta densidad Nutricional y baja densidad energética: BATIDO DORÉ NUTRICARE y BATIDO SOJA NUTRICARE .

Un saludo a todos.




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Comentarios

(Nacho) Ignacio Orna

hace 4 años #1

Entiendo con esto que hasta los 50 es como si una fuerza interna se estuviera conteniendo para después de la misma ir expandiéndose como el Universo, pasando a derretirse la tableta de chocolate. Se dice por ahí que con el tiempo o te "ajamonas" o te "amojamas".

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