El desarrollo de los ordenadores cuánticos pasa por... predecir el futuro
Investigadores de la Universidad australiana de Sidney han logrado demostrar que son capaces de "ver" el futuro de los sistemas cuánticos, y han utilizado ese conocimiento para evitar su destrucción, uno de los principales problemas para la construcción de tecnologías cuánticas fiables. Se trata de una importante hazaña científica que podría ayudar a acercar el extraño e impredecible mundo de la tecnología cuántica a la realidad. El estudio se acaba de publicar en Nature Communications.
La infinidad de posibles aplicaciones de tecnologías con capacidades cuánticas resulta tentadora, ya que éstas multiplican las prestaciones de cualquier tecnología actual, e incluso empiezan ya a tener impactos significativos en campos como la detección o la metrología, la rama de la Física que se ocupa de la medición y normalización de las magnitudes que utilizamos en nuestras vidas diarias. Por otra parte, la posibilidad de construir computadoras cuanticas, millones de veces más poderosas que las actuales, se ha convertido ya en una auténtica "carrera" en la que compiten, con enormes inversiones, las mayores compañías del mundo, como Google, Microsoft o IBM, entre otras.
Sin embargo, existe un gran obstáculo para la construcción de tecnologías cuánticas fiables. Se llama decoherencia, y provoca que un sistema cuántico deje de comportarse como tal y pase a tener un comportamiento físico clásico, haciéndolo inútil. Los físicos se enfrentan cada día a ese problema y tratan de conseguir, por ahora sin demasiado éxito, evitar la decoherencia y lograr que un sistema cuántico siga obedeciendo las leyes de la Mecánica Cuántica, y no las de la Física convecional. Algo realmente difícil, ya que el cambio de un estado a otro se produce, además, al azar.
Gracias al Big Data
Ahora, y aplicando técnicas basadas en el Big Data (análisis masivo de datos), los científicos australianos han conseguido predecir cómo cambiará en el futuro un sistema cuántico, lo que les ha ayudado a evitar que se produzca la tan temida decoherencia.
"La forma en que pueden fallar los componentes individuales de nuestros teléfonos móviles se parece mucho a cómo lo hacen los sistemas cuánticos -afirma Michael J. Biercuk, autor principal del artículo de Nature Communications-. Solo que en las tecnologías cuánticas la vida útil generalmente se mide en fracciones de segundo, y no en años".
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