Luis Alberto Bandeira Machuca

hace 2 años · 2 min. de lectura · visibility 0 ·

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Wardrobing...Suena a robo.

No es así, pero casi.

Se le parece. Y, si “nos ponemos”, lo es. Depende de la intensidad emocional con la que se juzgue la acción. De ético tiene bastante poco. Consiste en devolver ropa usada como si se hubiese acabado de comprar.

En inglés se llama wardrobing. Curiosamente, en español robing suena a robo. No anda muy lejos la cosa. Esta forma de actuar es un auténtico dolor de cabeza para todas las grandes enseñas de la moda. Con el engaño pierden (o dejan de ganar, como prefiera) cada vez una mayor cantidad de dinero.

ZARA ha pillado “con las manos en la masa”, o mejor dicho: en la ropa, a una clienta (?) leonesa afincada en Zaragoza “. El nombre de la “listilla” es lo de menos. Lo cierto es que la astuta embaucadora se pasó medio año empleándose a fondo con esta práctica.

Ahora en lugar de enfrentarse al espejo para probarse las prendas, se enfrenta a una condena de seis meses de prisión por estafar a la cadena. Como se suele decir, “en el pecado va la penitencia”.

La justicia ha decidido que debe pagar por sus fechorías. Su forma de actuar para cambiar de modelito sin que la cuenta corriente se resintiera era el siguiente: compraba ropa nueva y utilizaba sus etiquetas internas y externas para colocárselas a otras prendas que ya había lucido anteriormente. Así reclamaba el reembolso burlando el mes de plazo que ofrece el gigante de INDITEX para cambios y devoluciones.

Este proceder es más frecuente y está más extendido de lo que parece. Hay consumidores que intentan deshacerse de prendas que ya han usado y cambiar su fondo de armario sin gastar un solo euro. No se trata de que el hambre agudice el ingenio. Se trata simplemente de estrenar; ir a la última, sin primero pasar por caja.

“Sabemos que algunos clientes incluso adquieren los modelos para hacerse la foto, colgarla en redes sociales y devolverlos después”, cuenta Sara Sierra -nombre ficticio a petición de la entrevistada-, que trabaja en UTERQÜE.

Existen muchas maneras de identificar el truco. Evidentemente, al examinar la ropa antes de autorizar la devolución, se comprueba que esté nueva. Si huele a perfume, hay que sospechar. Es uno de los signos más identificables. También se nota por el tacto si ha sido lavada. A veces su simple aspecto ya delata. Además, es imprescindible entregar el justificante de compra y mantener las etiquetas intactas.

A pesar de estas comprobaciones, algunos clientes con más cara que espalda logran su objetivo. Es muy difícil saber, por ejemplo, si una chaqueta ha sido usada un par de horas ocultando la etiqueta por dentro. Con tan poco tiempo lo más probable es que ni se note el olor.

Otras veces existen evidencias tan obvias como un puñado de arroz. “En una ocasión vendí un abrigo de fiesta y a los pocos días vino la clienta a la tienda pidiendo la devolución. Al mirar en los bolsillos pude comprobar que estaban llenos de arroz. Presumiblemente, producto de la boda a la que lo llevó”.

Lidia Rodríguez (pseudónimo) cuenta anécdotas que baten los récords de un rostro más duro que el cemento armado: “una señora vino a devolver un jersey apestando a perfume y con la marca del respaldo de una silla en la espalda; otra intentó fingir que le habíamos dado un suéter roto cuando claramente se lo había puesto y se le había enganchado. No tenía ni la etiqueta”.

Raquel Santos, de la sección de zapatería de EL CORTE INGLÉS, vivió una experiencia surrealista: una mujer pidió la devolución del dinero de unos zapatos que había comprado hacía siete años.

Los traía en la caja, sin estrenar y con el justificante de compra fotocopiado para evitar que la tinta del original se borrara con el paso del tiempo. Siempre habrá quien piense que “ladrón que roba a ladrón tiene cien años de perdón”.

Pero no es eso. Ni éticamente, ni estéticamente.

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https://smoda.elpais.com/moda/actualidad/devoluciones-ropa-usada/

https://www.elespanol.com/sociedad/consumo/20191030/intentan-colar-dependientas-springfield-bershka-massimo-dutti/440457018_0.html

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Wardrobing...Suena a robo.


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