Maria Belén Dugarte Ortiz

hace 3 años · 2 min. de lectura · visibility ~100 ·

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Vivir y no romperse no es vivir.

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Me niego atravesar esta vida sobre la punta de mis pies, sin que nadie me vea, o me toque. Me niego a no hacer ruido al caminar en tacones. Me niego rotundamente a callarme lo que pienso y mucho menos lo que siento. No quiero ser silencio de nieve cayendo sobre la nieve. Quizás el mundo continuamente me parta en mil pedazos yo aprovecho así la oportunidad de volver armarme sacando de mi los trozos que no encajan, trozos de los miedos de otros, esquirlas de pura supervivencia y solo apariencia de los que lloran sin hacer ruido. No hay libertad ni vida que valgan la pena vivir si no te han roto, no se puede llegar levitando hacía la tumba.

(Belén Dugarte)

Existen miedos que te acompañan y condicionan tu comportamiento. Aunque una cierta dosis de miedo es necesaria para evitar peligros, incluso algunos cumplen una función educativa. No debes ni puedes dejarte condicionar por ellos ya que vivirias en una especie de muerte.

Estamos sumergidos en una sociedad que cada día va creciendo en miedos que son acumulativos. Nos estamos convirtiendo en una sociedad gobernada por ellos. Está presente en muchas formas: en lo social, lo económico, lo afectivo, y al final vivimos en una burbuja de gente asustada. Somos una especie de coma en un texto que nos separa los unos de los otros por miedo.

Estamos irremediablemente obsesionados con la seguridad. Cuanto más seguros queremos estar, más inseguros nos sentimos, y demandamos más protección.

Cuando creemos alcanzar ciertos niveles de seguridad y de protección mas aspiramos a una seguridad absoluta. Y esa búsqueda genera ansiedad.

Nos sentimos amenazados hacia el futuro, sobre todo por cuestiones en las que teniamos el control aparente en algunos aspectos de nuestra vida que nos generaba más seguridad y ahora están menos estructuradas, como el trabajo, los asuntos relacionados con las relaciones afectivas o la familia.

El miedo ha creado en la sociedad una especie de hipocondría que tiene en su raíz la promesa de una vida lo mas intacta posible, buscando la inexistente seguridad absoluta que hoy por hoy no existe. Esta consiste en estar enganchados a todo tipo de pastillas porque no queremos sentir ningún dolor ni físico ni moral ni de sentimientos. Eso nos lleva a entregarnos a cualquier promesa de protección haciendo que en algunos casos renunciemos a aspectos vitales como la libertad.

La vida no debería ser un viaje hacia la tumba con la intención de llegar a salvo con un cuerpo bonito y bien conservado, sino más bien llegar derrapando de lado, entre una nube de humo, completamente desgastado y destrozado, y proclamar en voz alta: ¡Uf! ¡Vaya viajecito!.Hunter S. Thompson.
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Comentarios

Maria Belén Dugarte Ortiz

hace 3 años #3

#5
Si así es, debemos dejar de temer y salir del cascaron. Gracias por comentar feliz fin de semana.

Maria Belén Dugarte Ortiz

hace 3 años #2

#3
Gracias oswaldo, por comentar da para un debate...saludos .

Maria Belén Dugarte Ortiz

hace 3 años #1

#1
Encantada con tu comentario ni un punto ni una coma le quito no lo podria haber dicho mejor...considero que debemos vivir viviendo no vivir muriendo...Gracias y saludos.

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