¡Siempre nos quedará París...!

La frase es corta, pero famosa y contundente.

Son las últimas palabras de Rick Blane (Humprey Bogart) a Ilsa Lund (Ingrid Bergman) en la película Casablanca. Algo parecido, solo que sin amoríos ni otras pasiones de por medio (salvo la de conocer mundo), puede sucederle al turista deseoso de visitar Praga.

El Ayuntamiento de la ciudad ha puesto en marcha un programa con un respaldo económico de 9’3 millones de € para potenciar el turismo local y sostenible frente al masivo y extranjero. El objetivo es recuperar el centro histórico para los vecinos.

“El turismo doméstico va a apoyar negocios auténticos. El resto sufrirá grandes pérdidas. Y como ciudad, no vamos a dar apoyo a los negocios que se enfocan únicamente en los extranjeros”, dijo el alcalde en declaraciones a los medios.

Curiosamente, ahora el plan no reviste tanta urgencia. Se ha encontrado con un aliado inesperado llamado coronavirus que, por lo menos, para este verano ya se encargará de que los foráneos deseosos de conocer la ciudad sean infinitamente menos.

Está por ver si los 10’9 millones de checos son suficientes para alimentar la oferta de una ciudad como Praga. Desde luego se ahorrarían mucho dinero en autobuses, aeropuertos y hoteles. Hasta se encontrarían “como en su casa” con gente que habla su mismo idioma. Ese galimatías que tiene palabras con 4 y 5 consonantes seguidas que los foráneos no sabemos cómo pronunciar.

En 2019, Praga recibió más de 9’1 millones de visitantes. Casi tantos como ciudadanos son. Entre ellos a quien escribe estas líneas. El incremento fue del 2’3% respecto a 2018, según datos de la empresa británica EUROMONITOR INTERNATIONAL.

En la esquina de La Plaza del célebre escritor Franz Kafka se apiñan los clásicos “walking tours” con más de 30 personas. Si levantara la cabeza, vería con sorpresa que hoy su ciudad natal empieza a superar a su obra más conocida: la metamorfosis. Praga ha cambiado tanto que se ha convertido en un  laberinto Kafkiano. Y eso es, precisamente, lo que dice que quiere evitar su alcalde.

El experimento también intentan ponerlo en práctica otras ciudades del continente. Miran hacia Praga por el rabillo del ojo. Sin ir más lejos, también en España, segunda potencia turística mundial, que en 2019 acogió a 85 millones de turistas, 8 Pragas juntas.

Así se acabaría el problema de la gentrificación: la presión en los centros históricos que ha expulsado a los naturales y disparado los alquileres, los servicios y el consumo.

“No compréis en los minimarkets porque es el precio para el turista”, suelen advertir los guías. Precio checo sólo hay en los supermercados checos. Pero por el centro histórico no veréis ninguno porque casi nadie vive aquí ya. La misma situación que se repite en muchas otras ciudades del mundo. Y, si no, que se lo pregunten a Venecia o Barcelona.

Con solo 1’2 millones de habitantes, Praga fue la quinta ciudad más visitada de Europa, por detrás de Londres, París, Estambul y Roma, todas ellas mucho más pobladas.

El alcalde Zdenekn Hrib -¡buena suerte al pronunciarlo!- llegó al cargo aupado por el partido PIRATA CHECO en noviembre de 2018. Una de sus promesas más significativa, entre otras cosas, fue combatir los males del modelo de turismo masivo: "cada uno en su casa y Dios en la de todos".

Algo así como el “América para los americanos” de la doctrina que el presidente de Estados Unidos, James Monroe, defendiese ante el Congreso en 1823, pero en checo. La cosa choca…

La estrategia de Hrib entra en flagrante conflicto con las negociaciones lanzadas por el Ministerio de Exteriores y el de Desarrollo Regional del gobierno -responsable de Turismo- para abrir corredores turísticos con países como Eslovaquia, Alemania o Croacia.

El coronavirus no ha hecho más que acelerar el proceso. Porque, poniendo trabas al visitante, la rentabilidad en términos macroeconómicos no será la misma. Ni la recaudación municipal dará para tanto. Los críticos recuerdan que más del 80% de los viajeros que llegan a la ciudad son foráneos.

La pandemia y la crisis económica que viene pisándole los talones están acelerando el debate en la República Checa, un país que vive más el odio que el amor al extranjero.

Ciertamente no son nada empáticos, ni acogedores. Si quisieran apostar por el turismo, en ese punto tendrían mucho que aprender. Pero nada ni nadie les obliga. “Con su pan se lo coman”. O con su cerveza (por cierto, excelente) se lo beban. O sea, señor alcalde, volvemos al punto de partida: de nuevo la incongruencia. De nuevo la solución kafkiana.

Como en muchos otros países del mundo, el turismo es uno de los sectores que aporta más divisas a las arcas públicas. Hay que fomentarlo. De eso por aquí sabemos mucho.

A raíz de su incumplimiento con respecto a la prometido en la campaña electoral, Hrib ha visto nacer la Plataforma Por una Vivienda Tolerable en el Centro de Praga (Snesitelné bydlení v centru Prahy, ¡de nuevo, mucha suerte al pronunciarlo!).

El movimiento está muy activo. Ha surgido para criticarle su inacción. Una vez más los votantes se sienten engañados. Empiezan a sospechar que el nombre del partido es muy apropiado. Le va como “anillo al dedo” a un personaje al que empiezan a ver más que como a un alcalde, a un auténtico pirata berberisco. Porque de lo dicho, nada. ¡Ay, amigos: una cosa es predicar y otra muy diferente dar trigo!

Puede que muchos deseosos de disfrutar de las históricas y adoquinadas calles de una preciosa Praga, degustando su extraordinaria cerveza en cualquier apartado rincón, tendrán que desistir de hacerlo. El tiempo lo dirá. Para dar más pistas, baste con decir que Ámsterdam también se lo está pensando. Parece ser que la "turismofobia" es un valor en alza.

Decirle adiós a Venecia es “addio”. Decírselo a Praga tampoco es tan difícil: “ahoj”. Recuérdelo, por si toca. En ese caso, como dijo Bogart, “siempre nos quedará París". Eso sí: con cerveza de peor calidad y mucho más cara.

En esta vida no se puede tener todo.

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https://www.elconfidencial.com/mundo/europa/2020-06-19/plan-renove-turismo-masas-republica-checa_2634071/

https://www.elconfidencial.com/mundo/europa/2020-07-02/amsterdam-pandemia-parque-atracciones_2662680/

https://www.elperiodico.com/es/barcelona/20200711/barcelona-tiembla-ante-efecto-economico-verano-sin-turistas-historias-afectados-8035640

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¡Siempre nos quedará París...!


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