Jorge Hernández Alonso

hace 5 años · 1 min. de lectura · visibility ~10 ·

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Receta: dos jeroglíficos de huevos.

D®S JER®GLIFIC®S DE HUEV®S

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Adios a la mesa de la cocina y los equilibrios en los taBuretes

Recuerdos de esas noches en las que cenábamos en mesita individual de madera con cuatros holandeses lacados, ¿o eran flamencos?. Mucho antes de la era IKEA y sus nombres imposibles. Ya éramos mayores y habíamos abandonado las maltrechas banquetas de finas patas que nos sustentaban en la cocina, todos los hermanos nos dirigíamos al salón cual regimiento con bandeja de asombrosa capacidad que cubríamos de ardiente consomé, primer plato de cuchara, segundo salvaguardado con patatas fritas, postre obligatorio, probablemente un yogur de limón o macedonia, un buen chusco de pan, cubiertos maleados por los juegos, vasos de Nocilla colmados de agua, unas servilletas de tela con colores ya olvidados y cuadros imposibles (azul y rosa) y por supuesto una pieza de fruta. Si querías ensalada también podías tomarla, eso sí, te tocaba un segundo viaje.

Frodo Hay que crecer y entrar en calor

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Los huevos al plato eran el segundo o principal, servidos en mi caso dentro de una fuente de hierro de tonalidad mate por el uso. Junto a él, un caldo que abría la comida y también la cerraba.

Un consomé que permanecía hirviendo hasta el final de la cena, ante la desesperación de la matriarca que nos repetía una y otra vez que se iba a quedar frío (muy equivocada estaba, ni después de la pieza de fruta y el yogur la temperatura había medrado).

Aún hoy me pregunto de qué material estaban hechas las tazas que alojaban estos líquidos enriquecidos por mil aves: “adamantium” por lo menos y cómo conseguía mi madre, con una simple cocina de gas, tales temperaturas para llegar a fundir “el anillo único” para gobernarlos a todos. Frodo se hubiera ahorrado un viaje de tres transbordos más largos que los de Diego de León si se hubiera animado a venir a casa.

Doctor Los huevos al plato son embustes

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Los huevos al plato tienen su origen en el sur de la península, de paladar andaluz con acento marcadamente sevillano. Una receta de fácil factura y economía popular, muy nutritivo y claro está, incluido en la dieta mediterránea.  No es un plato con historia más allá de mediados del siglo XIX, un gastrónomo de divertido pseudónimo “Doctor Thebussem” (Primer cartero honorario de correos amante de viajes y viandas).


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http://koketo.es/huevos-al-plato


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