Carlos Pérez-Grueso Gómez

hace 2 años · 1 min. de lectura · visibility ~100 ·

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¡Qué fácil pujar a emperador con el dinero de los demás!

¡Qué fácil pujar a emperador con el dinero de los demás!Los Comuneros de Castilla, Padilla, Bravo y Maldonado. Autor: Antonio Gisbert. Cedido al Congreso de los Diputados por el Museo del Prado de Madrid.

La ambición de Carlos I le llevó a buscar ingentes cantidades de dinero para sufragar los gastos de elección imperial. Dejó las arcas castellanas tiritando.

Llegó a España como elefante en cacharrería. Situó a sus amiguetes flamencos en los puestos principales, no se había preocupado por aprender castellano, imponía su real deseo y freía a los españoles a impuestos "para poder llegar a fin de mes como  emperador". Además, los Comuneros solicitaban que las Cortes fueran la primera institución del reino, tuviera cierta independencia del poder real y que, si era el rey de España, residiera en ella. ¡Y eso era mucho para Carlitos".

Ante tales "sablazos e imposiciones" , los castellanos se plantaron antes Carlos I. Hay que indicar que intentaron por todos los medios llegar a un acuerdo. Hasta llegaron a enviar dos emisarios a Bruselas para hacerse oir y explicarle sus peticiones, pero, al rey se le había subido el "pavo" al haber sido nombrado emperador unos días antes. 

A cargo del país se quedó el cardenal Adriano de Utrech. El levantamiento de las ciudades castellanas se extendió desde 1520 a 1522, quedando sofocada en la batalla de Villalar con la derrota y ajusticiamiento de los cabecillas, Padilla, Bravo y Maldonado. ¡Eso sí! el bueno de Carlos amnistió a los rebeldes, después de haber ajusticiado a alrededor de 100 comuneros.

Uno de los ajusticiados, en Simancas, fue el obispo Acuña. A raíz de esta ejecución, el Papa Clemente VII, partidario de los franceses, excomulgó al emperador. Esto le sentó "un pelín mal a Carlos" y se la guardó y devolvió con el famoso "El saco de Roma".

 La orden de ajusticiar al obispo Acuña fue dada por el cardenal Adriano de Utrech que, como premio, fue nombrado, después de Clemente VII, Papa con el nombre artístico de Adriano VI.

Las ciudades castellanas tuvieron que sufrir un impuesto extraordinario durante 20 años para "compensar las pérdidas sufridas por los nobles que apoyaron al rey durante el levantamiento". 

El cuadro que podéis ver al inicio fue realizado por Antonio Gisbert (1834-1902), Alcoyano que a lo largo de su vida, recibió tres medallas en sendas Exposiciones Nacionales de Bellas Artes. Una de estas medallas la consiguió por este cuadro de grandes dimensiones 2,55 x 3,65 .

Antonio Gisbert fue director del Museo del Prado entre 1868 y 1873, en sustitución de otro genial pintor, Federico de Madrazo. Se le asoció con el movimiento liberal, teniendo como gran rival conservador en este área a otro magnífico pintor, Casado del Alisal.



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