Luis Alberto Bandeira Machuca

hace 5 años · 2 min. de lectura · visibility 0 ·

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O.K. IKEA me deja K.O.

Tumbado en la lona y contados los 10 segundos de rigor. Así me encuentro.

K.O. por la forma de pensar de su fundador. K.O. por los objetivos de expansión de la marca. K.O por la contradicción entre ambos: pensamiento y acción.

Primer round: con sus declaraciones a los 90 años Ingvar Kamprad, el dueño de IKEA deja tan desmontado como uno de sus muebles. Come yogures caducados, viste ropa de segunda mano y conduce un Volvo de 1993. Es, según él, su actitud vital. Una filosofía de la vida. Se trata de una decidida apuesta por un modelo de conducta ecológico y sostenible, que trata de transmitir a los 9.000 empleados que tiene, sólo, en su sede central. Hasta ahí todo correcto. Mi aplauso…

Un servidor especula y se pregunta cuál habría sido su fortuna, si los consumidores hubiésemos seguido a rajatabla sus consejos. Si todos hubiésemos comprado los muebles en el Wallapops, Vibbo, eBay, o el Cash Converters de turno.

Segundo round: no puedo dejar de pensar que, con esta mentalidad nada ganadora, su propuesta universal de una decoración mucho más económica, modelo mount it yourself, no habría triunfado. O, al menos, no con tanta intensidad. Ni habría proporcionado trabajo a tantos miles de personas. Y, por descontado, no le hubiese permitido sumar 64.000 millones de en su cuenta corriente. ¡Vamos, como para pagar el pan! Yo, a veces, no llevo tanto suelto en el bolsillo… IKEA, ¡qué idea!

A partir de ahí, la realidad: muy terca; muy de razonamiento encontrado y dispar; muy disonante; muy diferente; muy…Por eso para asimilar sus argumentos voy a necesitar algo más que el plano de instrucciones y la llave allen que acompaña a cada uno de sus modelos.

Tercer round: en palabras de Ana María Blanco, market intelligence manager de IKEA IBÉRICA, las necesidades de los hogares españoles han cambiado. Por ejemplo, se han vendido menos grandes estructuras pero un 35% más de sofás cama porque ha habido muchos hijos que volvían a casa. En cualquier caso, la facturación va a más. Lo cual entra en flagrante contradicción con el espíritu del fundador de la compañía. Sencillamente, parece que estas cifras no formen parte de ese mundo inmaterial, un tanto romántico y de intercambio colaborativo que defiende el padre de la criatura. Nuevo crochet directo y contundente a mis conocimientos de marketing. Mi respiración es agitada. Y eso que soy un auténtico fajador.

Cuarto round: la firma cuenta con duplicar sus ventas a nivel mundial para 2020. Sus 16 tiendas en España reciben 40 millones de visitas anuales. La previsión es doblar el número de establecimientos en la Península. Se me nublan la vista y el entendimiento. No llego a pensar con claridad. Decididamente estoy muy tocado, nock-out.

Puede que Howards, el Director de Sostenibilidad de la marca, necesite tener una charla distendida, hablar más con su jefe, confrontar pareceres, verdades absolutas y opiniones. Más que nada, para ver quién tiene razón. Porque en sus propias palabras: “la gente no necesita más cortinas ni velitas, pero todo apunta a que seguirán comprándolas”. Y él pondrá todo su empeño en que esto siga siendo así. Para eso le pagan, ¿o no?

Directivo de IKEA, y ¿ni idea? Aún tumbado en la lona lo dudo. Si de algo estoy absolutamente convencido es de que tal forma de actuar entra en un cuerpo a cuerpo flagrante; pura contradicción con lo que afirma y defiende el propietario de la empresa. Estoy definitivamente derrotado. K.O. técnico. No me salva ni la campana...

Ya se sabe: a ciertas edades los principios están muy enraizados y la manera de enfrentarse a puñetazos con la vida es muy difícil de cambiar. Pero, de todas formas, si lo tuviese delante, recomendaría a Ingvar Kampard que no tire la toalla; que tire de cuenta bancaria y se dé algún que otro gustazo. Se lo puede permitir. Su saldo muestra números MUYYYYY… GRANDES y muuuuuuuy NEGROS. Por muchos golpes que encaje, no se va a resentir.

Que aproveche. Que disfrute. Que se lo ha ganado. Que el combate de la vida son 15 rounds y, sin ánimo de ofender, él está agotando los pocos segundos restantes del último asalto.

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http://www.elmundo.es/papel/todologia/2016/03/30/56fba22922601db61c8b45b4.html

http://www.lavanguardia.com/gente/20160311/40350636247/ingvar-kamprad-ikea-yogures-caducados.html

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