Berta Alvarez

hace 3 años · 2 min. de lectura · visibility ~10 ·

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Nunca bajes la guardia

Nunca bajes la guardia-me digo a mí misma una y otra vez. Antes hubiera pensado que había fracasado y que era yo la que fallaba pero ahora me doy cuenta que este nuevo sistema actual de vida, laboral o no,nos lleva a ser fríos, sin escrúpulos y con un único interés que el mero hecho de mirar nuestro propio ombligo. Llegué a alabar a los fueron mis últimos jefes y la verdad es que me encontraba bien trabajando para ellos. Pero nada era real, era todo una pantomima, un juego de intereses en el que me tocó ser el peón a mover. Ya antes del verano empezaron las frases del tipo: cuando te renueve te subo algo el sueldo, cuando te renueve, te hago fija, cuando finalice agosto, cuando ..... bla bla bla. Estamos muy contentos contigo, me decían y yo como tonta trabajaba agusto, dentro de mi horario, a veces, por no decir siempre, llegaba casi media hora antes a trabajar, porque no me importaba, no me suponía esfuerzo alguno y me gustaba mi trabajo. Llegué a tener un contrato indefinido por duración de un mes, que fue lo que duró al igual que duró casi el tiempo que me necesitaban para irse de vacaciones y estar cubiertos. ¡Qué ilusa, verdad?! pensar que duraría por el hecho de tener ese contrato. Hacía tanto tiempo que nadie actuaba de forma legal para contratarme. La sorpresa llegó al finalizar sus vacaciones, fue cuando finalizó mi tiempo con ellos y fue así, de sorpresa, cuando un viernes sin esperarlo, me dijeron que dejara los papeles que tenía que hacer y firmara el finiquito.... ¡me echaban! porque no querían renovarme, porque según me decían buscaban un comercial... pero si yo entré por un puesto administrativo.... ¡A qué viene ese comentario! Tampoco llegaron a subirme ni un euro.... después de tanto comentario y tanto esperar. La verdad es que ahora entiendo eso de que no hay mal que por bien no venga. 

El caso es que yo me fuí con mucha impotencia, sintiéndome engañada, estafada, por algo que no entendía, me habían dado en las narices con algo que era mentira, puro interés como siempre, pero estoy tras falsas apariencias. De esto he aprendido que nunca hay que bajar la guardia ni confiarse de quien no conoces por muy bien que te lo pinte, pero me vino bien porque ahora hago trabajos y sigo buscando de lo que me gusta, la informática, y tengo clientes agradecidos, pacientes, agradables y que me dan la oportunidad de salir adelante. Dejé atrás largos paseos matutinos de dos horas para llegar a mi lugar de trabajo para pegarme el golpe actual que conllevan los pocos valores, la poca honestidad y sinceridad que hoy impera en todos los ámbitos. En fín, que gracias a mis jefes, voy aprendiendo a ser más persona, a no ser como ellos y a valorar más conocimientos, mis valores y a mí como persona. Nunca bajes la guardia

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Comentarios

Berta Alvarez

hace 3 años #2

#1
Pues sí, podía haberles denunciado incluso por despido improcedente, pero no quise perder tiempo y me fuí sin hacer ruido, firmé un papel que decían que les obligaba la gestoría donde ponía que yo había disminuido mi rendimiento, porque necesitaban un motivo y sin embargo me ofrecía la carta de recomendación y que había sido muy buena trabajadora y bla bla bla, todo para ahorrarse pagarme más. Accedí porque a estas alturas ya estoy harta de empresas que juegan con el trabajador y debo seguir llegando a final de mes y evitar juicios y pérdidas de tiempo. Les quité trabajo y les solucioné sus vacaciones de verano, me alegro por ellos, pero la vida no es solo hacer daño, nunca seré ni sería buena jefa, no valgo para actuar con tanta maldad.

(Nacho) Ignacio Orna

hace 3 años #1

Tienen la sartén por el mango y le dan la vuelta a la tortilla cuantas veces les da la gana Berta Alvarez

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