Luis Alberto Bandeira Machuca

hace 8 meses · 2 min. de lectura · visibility ~100 ·

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Masajes serpenteantes.

Un reto que repta.

En la nueva moda de masajes de Egipto los quiroprácticos se deslizan por un cuerpo que no tocan ningunas ágiles manos, pero sí tienen unos incisivos penetrantes como agujas.

Hablo (o mejor dicho, escribo) de quiroprácticos porque el servicio no lo da uno solo, sino 28 sinuosas serpientes que masajean con extrema suavidad. Ofidios con oficio que son inofensivos. No guardan ningún veneno, ni una gota de rencor hacia los humanos, que es otro tipo de toxicidad, a menudo más mortal.

En la sesión el recorrido se inicia en la espalda y acaba con un ligero masaje facial. En ese momento, 56 ojos y alguna que otra lengua viperina, miran fijamente cara a cara a otros 2: los de la persona tumbada que se ha atrevido a vivir la experiencia. Siempre, claro está, que el miedo o el asco no le haya obligado a cerrarlos.

La verdad es que resulta difícil presagiar si en esas circunstancias se produce la tan esperada relajación o, por el contrario, se sale con mayor estrés del que se entró.

Safwat Sedki es el propietario del spa que ofrece la “masajística” aventura. Aunque en este caso el acrónimo no se corresponda exactamente con el significado original latino de salut per aquam (salud por el agua) sino salut per anguis (salud por las serpientes). Las 3 letras son las mismas. El procedimiento muy diferente.

Sedki asegura que el servicio tiene un doble objetivo: a) físico, mejorar la circulación sanguínea y la estimulación mental y b) emocional, ayudar a las personas a recuperar la confianza y fortalecer su sistema inmunológico.

Desde luego la primera confianza que tiene que recuperar el cliente -y con urgencia- es la confianza en sí mismo, al estar postrado entre serpientes. El masajista comienza la ceremonia aplicando un aceite esencial para colocar a continuación un surtido variado de pitones de distintos colores y tamaños que son los que, en realidad, hacen el trabajo durante los 30 minutos que dura la innovadora experiencia.

Los reptiles se desplazan a su libre albedrío por la espalda desnuda del cliente. No tienen ni experiencia, ni titulación pero el contacto piel con piel lo hacen como nadie. De eso saben un rato largo. Al parecer, el cosquilleo producido resulta muy placentero.

De vez en cuando, el terapeuta humano, redirige a las pitones para que no se salgan de su campo de acción, incluso tomándolas con sus manos. Las golpea ligeramente por algunas zonas para acabar colocándolas sobre el cráneo y el rostro de la persona.

Algunos de los valientes que ya han pasado por la camilla aseguran que al sentir la textura de las serpientes sobre la piel, el miedo y la tensión se disipan casi de inmediato para llegar a la relajación total; otros añaden que sintieron alivio y rejuvenecimiento. Safwat Sedki remata el masaje untando una mezcla de grasa de serpiente (de las que ya no están vivas -aclara-) y sal sobre la espalda del paciente.

El amigo de las serpientes y vicepresidente senior de Personas por el Trato Ético de los Animales, Jason Baker, ha puesto el grito en el cielo. Y no porque se viese rodeado de 28 ofidios. Ha declarado en "The New York Post" que "las serpientes son seres vivos sensibles que experimentan miedo y estrés.

Es posible que no los muestren de la manera que lo hacen las especies de sangre caliente: no gimen, aúllan ni se estremecen como lo haría un perro o un ratón, pero el manejo constante sí les causa alteraciones. Lo cierto es que ahora, con esta animalada, mientras se relaja el paciente que paga, quien acaba “pagando el pato” y nerviosa es la propia serpiente.

Entre esnobs y detractores, uno que solo ha sentido relajación con masajes al estilo tradicional se pregunta hasta qué punto puede liberar endorfinas y saberse confiada una persona con 28 ofidios reptando por su cuerpo.

Saftwat nos tranquiliza: "sabemos que en Egipto tenemos unos 35 tipos de serpientes, 7 de ellas son peligrosas y venenosas, pero el resto no. Resultan absolutamente inocuas. Solo trabajan con ellas. ¡Uffffff…., menos mal!

Por si las moscas, mi próximo relajante masaje será al estilo tradicional.

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https://www.expansion.com/fueradeserie/cuerpo/2021/01/21/60002064468aeb7d598b4583.html

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Masajes serpenteantes.


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