Rita Tonelli

hace 3 años · 3 min. de lectura · visibility ~10 ·

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Los Inesperados Caminos De La Manipulación

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 Manipular es una conducta -muchas veces, obsesiva- que revela a un Ser Humano con una emocionalidad enferma. Generalmente, esa persona no es conciente de que la está ejercitando, y mucho menos de su disfunción en su emoción. Si le decimos esto, seguramente responderá: "¿Yo? ¡No! ¿Qué voy a estar enferma?
Éste, ejecutor, se profiere más dolor que el que puede provocar, sin embargo, es posible que no escuche a quién lo quiera ayudar, sobre todo, por su falta de conciencia, y además, a consecuencia de su enfermedad -tampoco registrada-.
Solo se puede manipular cuando existe un grupo de un mínimo de dos personas. Dentro de la familia, con la pareja, en el trabajo o en una sociedad.
Y si poco podemos hacer con el manipulador, a no ser que se preste a auto observarse y reconocer lo que le pasa, sí quiero compartir algunos interruptores de esta corriente hiriente que intenta quemar el alma del que está siendo elegido como víctima. 
Tú, ese otro que puede estar en diferentes contextos, escucha con atención y reflexiona... estás a tiempo.
Cuando surge un quiebre que produce un corte o separación entre dos, la responsabilidad es compartida. Más allá de que superficialmente, -o en la mirada del par- haya un solo culpable. Todo sucede por y para algo (a los dos).
Si estás intentando levantarte con las manos llenas de aprendizaje, de la caída, sigue adelante, cuidate, abre los ojos y no permitas interferencias de ningún tipo... mucho menos manipuladoras. Crear nuestro Ser y/o re-crearlo son tareas duras, profundas y de mucho enfoque y esfuerzo... ¡No permitas que nadie te detenga!
Si estás aprendiendo a distinguir lo que te hace bien, no lo abandones ni por un segundo y sigue eligiendo solo esto (lo que deja fuera a la manipulación).
Las personas sufrimos transformaciones ante los quiebres, algunos resultan bien, otros nos hacen retroceder. No se es el mismo, luego de ellos. Erradica la ilusión de que estás tratando con la persona que tú conocías. Sin culpas, sin juicios... sencillamente, no somos los mismos y dependerá de nosotros, qué elegimos ser.
No des por supuesto (el acuerdo tolteca, ¿te acuerdas?) que ambos están queriendo lo mismo en cuanto al quiebre, que lo que tú quieres hacer con él, el otro quiere lo mismo, que sus interpretaciones coincidan y sus visiones también.
No contestes, no te sientas herido, no acuses recibo, sigue tu camino elegido...Estas acciones impiden la concreción de la manipulación.
Inesperadamente, caerás en la cuenta que estás sanando y curando. 
Si algo te queda con ese otro -que ya no es quien fue- es, cuando te sientas firme y si te lo pide... ayudarlo.
"Nadie puede herirte sin tu consentimiento" Eleanor Roosevelt

Para ilustrar este artículo...

Hoy te comparto un cuento de mi autoría, basado en el cuento de Borges, "Emma Zunz". Esta es Rita Tonelli Escritora. 

LA VERDAD DE AARON LOEWENTHAL

Un cónclave inevitable entre inconciencia y subjetividad es el único lábil sustento cuando nos formamos una idea de una persona y aún cuando intervenga la diosa razón, lo hace solo para magnificar hechos que la sustenten. Es inherente al ser humano suplir su necesidad de juzgar con certeza.

Aaron Loewenthal era serio y avaro. Aaron Loewenthal desplegaba una imagen desagradable. Aaron Loewenthal adoraba el dinero pero era incapaz de producirlo. Aaron Loewenthal desenterraba artimañas para no convertirse en vergüenza de su congéneres.

En ese devenir, se casó con una millonaria de su religión y pasó a ser gerente de empresa. La vida, sus avatares y su resentida paciencia judía lo llevaron a dueño de la misma al quedar viudo.

¿Cuál podía ser la visión que los demás tenían  de él?

Sin embargo, las cosas pueden no ser tan simples.

Aaron Loewenthal tenía todo menos amor…y lo deseaba.

La emoción no era su fuerte y su ineptitud en estas lides le permitía acariciar su sueño como algo tangible. En su mente, toda concreción de un efecto solo necesitaba causas adecuadas.

Cuando pergeñó la estrategia para culpar del robo a Manuel Maier supo del impacto que esto causó en la vida de aquella familia y consideró que el primer paso estaba dado con éxito.

Conoció a Emma desde muy pequeña y creyó una ventaja la diferencia de edad. Sus logros necesitarían de una manipulación sencilla aunque no simple.

La desolación aterradora que la había invadido ante la huida de su padre (¡tal era su carencia de contención materna!) ofreció campo fértil para que aquella aceptara la propuesta de trabajar para él. Solo faltaba un buen trato, algún reconocimiento y la chica lo vería como su salvador. Hasta podría reemplazar la imagen paterna.

Cuando Emma lo llamó diciéndole que quería advertirle sobre el complot que se estaba generando entre los empleados, tocó el cielo con las manos. Era la primera manifestación de su apoyo, de su empatía. Era uno de los pasos más importantes.

Mientras la esperaba trató de mejorar su aspecto: Se puso su mejor ropa, recortó su barba, se sacó el luto y hasta pensó en encajonar sus quevedos. Una desconocida exaltación lo embargaba.

La vio llegar y su menuda belleza le hizo reafirmar el acierto de su elección.Sonrió pensando qué cerca estaba su objetivo.

Emma entró tímida y recatada. Los ojos bajos ocultando su odio. Él se acercó para darle la mano. Emma ignoró la amabilidad.

El disparo fue seco y certero…tan rápido que Loewenthal murió pensando en cuál debía ser su próximo paso.

Rita 21-09-08



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