Luis Alberto Bandeira Machuca

hace 2 años · 3 min. de lectura · visibility 0 ·

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La demencia de PFIZER.

La multinacional perdió la memoria.

Es la consecuencia lógica del Alhzeimer. O, mejor dicho, de no haber alcanzado los objetivos de beneficio con las investigaciones sobre la enfermedad. La perdió a propósito. Como también dejó perder con toda malsana intención los resultados de los estudios realizados hasta el momento.

Según parece, también perdió la vergüenza. Y la ética. Si es que alguna vez las tuvo. Lo que no beneficia a la famosa farmacéutica, que no beneficie a nadie. Esa fue su máxima. Aunque se trate de millones de personas. PFIZER ningunea a los enfermos y a la propia comunidad científica.

“Nihil novum sub sole”. Desgraciadamente ya sabemos cómo funciona esto: dividendos mandan. La vida no importa. Y menos tratándose de una multinacional. Si no hay beneficios detrás, “si te he visto no lo recuerdo”.

Con esa actitud no solo tiró el dinero invertido en investigación. También la posibilidad de que otros la continuasen. A los que tenemos un familiar que padece esta dolencia (y somos muchos; por desgracia cada vez más) este hecho nos duele sobremanera. No lo olvidaremos nunca. Porque estamos hipersensibilizados con el tema. Según parece, PFIZER no lo está tanto.

Para el laboratorio los números cantan. Y, si las expectativas de negocio no se cumplen, se apunta a padecer pérdida de memoria. Claro que solo para lo que le conviene. Una pérdida selectiva.

ENBREL, su exitoso medicamento contra la artritis reumatoide, podía reducir el riesgo de padecer demencia senil en un 64%. La calidad de vida expresada en un frío porcentaje. Tiene que ser así. No puede ser de otra manera. En 2015, a raíz de un análisis de cientos de miles de reclamaciones de seguros, un grupo de investigadores de la farmacéutica descubrió que dicho antiinflamatorio tenía efectos positivos sobre el cerebro.

Pero las previsiones de facturación marcan la pauta. Y la multinacional decidió no recordar en qué cajón “se perdieron los estudios”. Los ocultó desde entonces. El ensayo clínico supondría alrededor de 80 millones de $. Tras varios debates internos -a los enfermos que les den- decidió no continuar con esa línea de investigación. Y no solo eso: negó la información al resto de la comunidad científica.

Hay que comprenderlo. Había gastado unos cuantos millones sin aparente retorno que nadie debía aprovechar. Sus dólares son suyos. Los enfermos son nuestros. Por eso no permitió ni siquiera que otros intentasen coger el relevo. Ya había invertido bastante. Y en 2018 solo obtuvo 11.153 millones de $ de beneficio.

Al parecer los investigadores de la compañía instaron a realizar un ensayo clínico en miles de pacientes. Se trataba de comprobar si realmente ENBREL tenía o no tales efectos para prevenir, tratar y retardar la evolución del Alzheimer. Así lo, destacaba un documento que presentaron al comité de la empresa.

Mi aplauso y admiración para ellos. Vaya por delante que no me gustaría estar en su piel. La compañía argumentó que los datos disponibles no reunían sus "rigurosos estándares científicos". Por lo tanto, ponía en duda los resultados. En palabras de su portavoz, Ed Harnaga, "la ciencia fue el único factor determinante para no seguir adelante". A pesar de que podría haberse abierto una ventana a investigadores de todo el mundo.

Keenan Walker, profesor asistente de medicina en JOHNS HOPKINS está estudiando cómo la inflamación contribuye al Alzheimer. Afirma con rotundidad: "sería beneficioso para la comunidad científica contar con esa información. Sean datos positivos o negativos, nos brindan la posibilidad de tomar decisiones mejor informadas". ¿Lo recuerdan los directivos de la multinacional? ¿O también lo han olvidado?... Pérdida de memoria. De nuevo selectiva.

Cuando PFIZER tomó la decisión sobre ENBREL a principios del año pasado, la compañía farmacéutica estaba cerrando su división de neurología. Era la encargada precisamente de investigar tratamientos contra el Alzheimer. Despidió a 300 empleados.

El despido, de los que no se olvidan, coincidió casualmente con el final de la patente. Con la competencia de los medicamentos genéricos, las ganancias disminuyen, al igual que los incentivos financieros para futuras investigaciones sobre ENBREL y otros fármacos de su clase.

Las matemáticas y la estadística haciendo cálculos y estudiando probabilidades de supervivencia. Al fin y al cabo no son más que números. Como los millones de humanos que padecen la enfermedad. A la gran multinacional solo le interesan otros números: los de la facturación.

En función de las expectativas de dividendos PZIFER no recuerda. ¡Ojalá quienes tomaron la decisión de aparcar los ensayos y no compartirlos fuesen presa más pronto que tarde de la maldita enfermedad. Sería deseable. Y me vais a perdonar, pero se trata de un sentimiento muy humano. Lo vuestro no tiene nombre. Y espero que los ejecutivos de la multinacional lo entiendan. Pero si no, me da exactamente igual.

Lo suyo es puro egoísmo. Absolutamente demencial...

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https://www.elmundo.es/ciencia-y-salud/salud/2019/06/05/5cf7c24d21efa0ea558b45f4.html

https://www.eleconomista.es/sanidad/noticias/9923988/06/19/Pfizer-se-defiende-de-las-criticas-no-publico-que-uno-de-sus-farmacos-podria-prevenir-el-Alzheimer-por-razones-cientificas.html

https://cincodias.elpais.com/cincodias/2019/06/13/companias/1560439010_491768.html#articulo-comentarios

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La demencia de PFIZER.


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Comentarios

(Nacho) Ignacio Orna

hace 2 años #3

"Se olvida, cuando Intere$a" O.T.

(Nacho) Ignacio Orna

hace 2 años #2

"...y aunque no lo queramos somos números en una cuenta de resultados" hace poco escuché decir.

(Nacho) Ignacio Orna

hace 2 años #1

"Somos números en una cuenta de resultados" hace poco escuché decir.

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