La compra en tienda tienta...

Lo afirma y confirma PRIMARK.

Por mucho internet y e-commerce que exista, por mucha pandemia de por medio, lo suyo es ofrecer moda “in situ” a quien le viene a comprar. Ver, tocar y llevarse las prendas es una experiencia incomparable, a la que no se resisten determinados consumidores, siempre decididos a levantar el culo de la silla y mover el esqueleto para renovar su armario.

La marca insiste: no piensa cambiar su modelo de negocio -del latín, nec otium: no ocio; o sea: estar ocupado. Desplazarse para comprar moda forma parte del ocio -también del latín otium, todo lo contrario: tiempo de disfrute- para otras personas que deciden gastarlo en ir de compras. De tienda en tienda. O de calle en calle.

La experiencia de compra es una auténtica tentación. Algo así como la manzana que una tal Eva dio a un tal Adán en el paraíso. Hoy el paraíso de la moda está mucho más cerca. Aquí al lado. Se llama PRIMARK. A unas cuantas manzanas de casa. Y hay ganas de hincarle el diente, como a la fruta prohibida.

Tentaciones al alcance de unos ojos a los que se les dispara la mano. Y de vuelta, una bolsa llena con las ilusiones y promesas de una metamorfosis diseñada y cortada por unos colores, hechuras y modelos que se ven. Se palpan. Emocionan…

Ese es el patrón de ventas de la cadena. Hay un tipo de consumidor que no entiende (ni quiere entender) las compras sin el paseo relajado; sin un ir de aquí para allá.. Está en su derecho. Es su forma de gozar la vida. En las antípodas de internet y las app. Para estas personas la mejor aplicación está en vivir la tienda; en moverse sin “tirar de móvil”. Por una vez sucede lo contrario: hay ganas de tirar el móvil.

Aunque ahora la coyuntura propiciada por un maldito bicho aconseje no salir, la marca ha decidido seguir con su modelo de negocio, lejos del ADSL, que se parece mucho a una droga de nombre LSD. Es una excelente fórmula para inmunizarse contra el confinamiento. Y, de paso, también contra el aburrimiento. Aunque también la moda tenga un punto de alucinógena. Sin esnifar...

Va a suceder con la restauración: cuando esto pase, bares y restaurantes se llenarán. Se desbordará el deseo frenado del disfrute compartido como la espuma de la copa de cerveza.

Las tiendas de la cadena PRIMARK tendrán que poner de nuevo el cartel de “aforo restringido”. No por precaución ante un maldito virus que ha hecho jirones nuestra alegría de vivir, un “siete” al traje de nuestros hábitos, y ha descosido las costuras de nuestra convivencia. Sino por el miedo desbocado a la gloriosa saturación provocada por una clientela deseosa de zambullirse en la experiencia de comprar.

¿Dónde vamos esta tarde? A PRIMARK. ¡Hasta luego, web! ¡Adiós aplicación!

¡Ahí te quedas, ordenador…!

-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

https://www.eleconomista.es/status/noticias/10998073/01/21/Primark-confia-en-su-modelo-de-negocio-ganador-y-no-se-abona-al-salvavidas-pandemico-del-ecommerce-.html

------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

La compra en tienda tienta...


thumb_up Relevante message Comentar
Comentarios

Más artículos de Luis Alberto Bandeira Machuca

Ver blog
hace 5 meses · 3 min. de lectura
Luis Alberto Bandeira Machuca

¡No me toques ni un pelo!

Ni, mucho menos, me lo retoques… · Ni un pelo… Ni ...

hace 5 meses · 2 min. de lectura
Luis Alberto Bandeira Machuca

El perfume de NETFLIX.

Es un perfume de película. · Lo de NETFLIX es hac ...

hace 5 meses · 3 min. de lectura
Luis Alberto Bandeira Machuca

¿Y ahora qué...?

Aquellos polvos trajeron estos lodos. · Y son con ...