Luis Alberto Bandeira Machuca

hace 1 año · 2 min. de lectura · visibility ~100 ·

chat Contactar con el autor

thumb_up Relevante message Comentar

La cámara que no se cuelga del hombro.

Imposible…

Esta no es una cámara de bodas, bautizos y comuniones. Ni tan siquiera de las muy profesionales y muy versátiles, con “tropecientasmil” funciones. Por mucho que haya avanzado la miniaturización de los sensores, incorpora más de uno. Y más de 2. Exactamente 189 capaces de almacenar 3.200 megapíxeles que pesan mucho en el ordenador. Y también, necesariamente, en el aparato.

En este caso los kilos son muchos. Unos 2.800. Y el volumen también. Como el de un automóvil. Tal alarde técnico ha sido diseñado para fotografiar objetos astronómicamente lejos. Aquí de macrofotografía o fotografía microscópica nada de nada.

Próximamente va a ser instalada con la ayuda de las correspondientes grúas en el observatorio VERA C. RUBIN, actualmente en construcción en Cerro Pachón (Chile).

Incorpora un conjunto de lentes con un sensor principal de más de 8’2 metros de tamaño capaz de capturar megaimágenes imposibles de reproducir con una impresora normal, por sofisticada que sea.

Los sensores todavía no han sido colocados, pero sí ensamblados en grupos de 9, en lo que se conoce técnicamente como “raft” (un total de 21, más cuatro adicionales no relacionados con la captura de imágenes) en una rejilla que los sostiene. Según explica la nota de prensa, serán necesarias 378 pantallas de 4K para reproducir la imagen a todo su tamaño.

El proceso de construcción ha llevado más de 6 meses, dado que para maximizar el área de la imagen el espacio entre los sensores debe ser inferior a lo que ocuparían 5 pelos. Y, por si fuera poco, se rompen fácilmente al tocarse entre ellos. Circunstancia que hay que evitar a toda costa, ya que cada uno de estos “rafts” cuesta 3 millones de $.

La cámara mide 3’73 metros de ancho, 1’65 metros de alto y el plano focal tiene un área capaz de capturar una porción del cielo del tamaño de aproximadamente 40 lunas llenas. Por no decir rellenas. Su resolución permite ver una pelota de golf a más de 25 kilómetros.

El equipo de gran –grandísimo- formato se instalará en el observatorio chileno, desde donde podrá obtener imágenes panorámicas del cielo meridional. Cada pocas noches durante los próximos diez años creará uno de estos panoramas, lo que supondrá un total de 15 terabytes (15.000 GB) de datos cada vez. La cosa tiene tela. Y teras. Para conseguirlo tomará fotos de 15 segundos de exposición cada 20 segundos.

Toda esta información necesitará un ordenador con disco duro muy duro, “durísimo” capaz de almacenar una ingente cantidad de datos que se agregarán al L.S.S.T. (Legacy Survey of Space and Time), un catálogo que tendrá, según explican, más galaxias que personas vivas en la Tierra. Aproximadamente 37.000 millones entre galaxias y estrellas. Como para contarlas una a una.

La idea es que estos datos se puedan utilizar para estudiar la materia oscura, la composición actual del universo, la energía oscura o la Vía Láctea, entre otros.

Está claro: una cámara así no se va a colgar del hombro, ¡hombre!

---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

https://www.elmundo.es/tecnologia/2020/09/10/5f58e783fc6c833a6d8b469f.html

---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

La cámara que no se cuelga del hombro.


thumb_up Relevante message Comentar
Comentarios

Más artículos de Luis Alberto Bandeira Machuca

Ver blog
hace 5 meses · 2 min. de lectura

Parecerse como un huevo a una castaña...

Lo ha dictaminado el TGUE. · Los símbolos de HUA ...

hace 6 meses · 1 min. de lectura

Spa para melones.

Me refiero al fruto de la melonera. · No a las pe ...

hace 6 meses · 3 min. de lectura

¿Y ahora qué...?

Aquellos polvos trajeron estos lodos. · Y son con ...