Luis Alberto Bandeira Machuca

hace 3 años · 2 min. de lectura · visibility 0 ·

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Huele a chamusquina.

Al menos, para los clientes de la banca, por supuesto.

El olfato es uno de los sentidos que genera mayor impacto en el recuerdo. Y se ha convertido en un nuevo canal de comunicación. Hay quien defiende que mucho más potente que la vista y el oído. Por aquello de que para despertar emociones y sentimientos no hay nada mejor que el marketing neurológico.

Los bancos quieren captarnos por el olfato. Aromatizar sus oficinas ayuda a reforzar la entidad de la marca. En otras palabras: los bancos están desarrollando aromas con los que vender más hipotecas o fondos de inversión. En el sector financiero, el marketing olfativo puede ayudar a generar tráfico de personas a las sucursales y, una vez allí, hacer que se sientan a gusto”. Otra vez en otras palabras: predispuestas a comprar algún producto y aumentar la maltrecha rentabilidad.

¿Y a qué tiene que oler un banco? ¿A bollería recién hecha? ¿A pastel de chocolate y frambuesa? ¿A carne asada? Lo cierto es que, hablando de carne, la están poniendo toda en el asador para atraer nuevos clientes y fidelizar a los que ya lo son.

DON AIRE, empresa especializada en aromatización de espacios, recomienda a las entidades financieras oler a limón, excitruss, naranja-bergamota, pomelo, vainilla pompona y musk rojo.

Se trata de un olor, pero a los efectos es lo mismo. El particular flautista de Hamelin de la banca interpreta su partitura. Nos embelesa para que, por narices, traspasemos el umbral de su puerta. Es el odotipo (u olortipo). No importa tanto como definirlo, sino que atraiga clientela. Ya se sabe: “a un panal de rica miel…”

Oler de una manera especial lo puso de moda la moda. Es decir: MASSIMO DUTTI. Sus tiendas desprenden un efluvio característico en Madrid y en Vietnam.

AKEWUELE es una compañía especializada en diseñar fragancias corporativas que ha realizado proyectos para BMW y MINI, TELEFÓNICA, MASSIMO DUTTI, OYSHO, PULL&BEAR, LEROY MERLIN, EPSON, COVIRÁN, FORECAST y PORCELANOSA, entre otros.

Alberto Cáceres, su consejero delegado, se formula la siguiente reflexión: ¿por qué el 80% de la inversión publicitaria en el mundo es visual si el 75% de las sensaciones cotidianas están influenciadas por el olfato?

De Alberto Bandeira a Alberto Cáceres. Te contesto con un sencillo argumento: la pregunta tiene trampa. Y la respuesta también. Y tú lo sabes. A través del olfato solo se puede percibir un tipo de información, muy ligado al mundo de las sensaciones. Para comunicar otros conceptos es absolutamente imprescindible la información visual. Tanto gráfica como escrita. Así de sencillo. La comunicación olfativa -el odotipo (o como quiera bautizársele)- es solo un complemento identificativo que ayuda. Nada más.

De igual modo que con una campaña publicitaria en medios tradicionales no pueden medirse el número y la cantidad de ventas en relación a la inversión, tampoco con una experiencia olfativa. Por mucho que esté demostrado (?) que el tiempo de permanencia de un cliente en un establecimiento aromatizado aumenta de 32 a 48 segundos y que se impacientan menos en la espera.

Henry Ford IV afirmaba que destinaba a publicidad unos 4.000 millones de $ anuales. Era muy consciente de que, posiblemente, la mitad de ese dinero no contribuía en nada a las ventas. El problema radicaba en que si metía la tijera y recortaba ese 50%, corría el riesgo de eliminar la parte que sí tenía incidencia en los resultados económicos de la firma. Lo mismo sucede con el marketing olfativo.

No cabe la menor duda de que identificar una marca con un olor característico es positivo. Aporta un valor añadido. Pero todos los demás argumentos que quieran utilizarse para “vender” excelencias e incrementos en los resultados de ventas a través de este recurso desprenden un cierto tufillo a avispado tramposo con aires de innovador y ganas de facturar.

Vamos, que huele a chamusquina.

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https://www.elindependiente.com/economia/2018/07/01/a-que-huelen-las-hipotecas-la-banca-te-quiere-captar-por-el-olfato/

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Huele a chamusquina.


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Comentarios

(Nacho) Ignacio Orna

hace 3 años #1

Yo antes del 98 olí la que se venía encima. Lo dije y lo redije y hubo quienes me tomaron por tonto y por loco y me dijeron entre otras sandeces de forma muy ufana, segur@s de si mism@s y riendose de mi "No, si la vivienda no va a subir más" . A día de hoy no les agrada que se lo recuerde.

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