Luis Alberto Bandeira Machuca

hace 5 años · 2 min. de lectura · visibility ~10 ·

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Gato encerrado...

Ya decía yo…

Detrás de las blogueras que emplean tanto tiempo y dedicación a ser influencers tenía que haber algo. O mucho. Por una cuestión de lógica aplastante: los esfuerzos se realizan cuando hay un mínimo de probabilidades de verlos recompensados. “Si hay que ir se va, pero ir para nada…” ¿Para qué va a intentarlo un gato con guantes, si no caza ratones?

No era por amor al arte. Sonaba demasiado altruista. Y es que están ganando cientos de miles de dólares por atraer público hacia sus patrocinadores.

La “gatita presumida” de Aimee Song , con sus 3.500.000 seguidores en Instagram y sus 57.000 suscritos en el canal Youtube no es de las que enseña las uñas. No lo necesita. Su actividad le reporta unos mansos 500.000 dólares por un contrato de un año firmado con la marca LAURA MERCIER. A cambio de esta impresionante cifra, la propietaria de Songs of Style -así se llama Aimee en el ciberespacio- debe hacer fotos para colgar en Instagram, crear contenido de vídeo e ir a eventos como embajadora de dicha firma. ¡Hummm, qué bien se lame el gato después de harto!

La moda necesita a las estrellas. En cierta forma, una blogger es lo más parecido y lo más próximo a una estrella. Uno, gato escaldado que del agua fría huye, ya se lo veía venir. No era solo pasión por la moda. Había mucho más: amor por los billetes; por el cash. Nuestra famosa no ocultaba su alegría. Lo que ocultaba es que la firma le paga en concepto de publicidad encubierta.

Nada que objetar a que se gane la vida. “Time is money”. Su tiempo, como el de cualquier hijo de vecino, vale dinero. Todo que objetar -eso sí- a que lo haga de esta manera, que alguien podría calificar de subliminal. Algo parecido a lo de Mediaset con su programa “Sálvame”, que cada dos por tres recibe una multa por la misma razón.

El error de Aimee fue anunciar con mucho entusiasmo esta nueva colaboración. Los problemas han surgido porque se considera que tal práctica incumple las normas de la Comisión Federal de Comercio (FTC), que salvaguarda los derechos de los consumidores en los Estados Unidos. Estas especifican claramente que se prohíben prácticas engañosas o injustas dentro del mercado. Vamos: publicidad pura y dura vestida y maquillada de noticia.

Si una blogger actúa en nombre de un anunciante, está desarrollando una expresión comercial y, como, tal debe identificarse. La comisión decidió meter sus bigotes y husmear en el asunto. ¿Le está buscando la FTC los cinco pies al gato? No, lo que está intentando es salvaguardar los intereses de un consumidor dispuesto a tragarse más de una píldora publicitaria envuelta y disfrazada bajo el aparente e inocente papel de la información.

Lo que hace Aimee Song no es nada nuevo. Se llama publicity. Los expertos le denominan “modelo italiano”. Es una técnica dentro del campo de las relaciones públicas que se puede definir como la actividad de utilizar un espacio impreso o a través de pantalla y no explícitamente pagado (o utilizado como compensación por la contratación de publicidad tradicional). Su objetivo es crear y difundir noticias favorables a una firma con el propósito específico de vender productos o mejorar la imagen.

Ahí es donde radica el problema. Para ella es su medio de vida. Para la Comisión Federal de Comercio, una práctica ilegal porque no advierte al consumidor. Bloguera y Comisión enfrentadas de nuevo. Llevándose como el perro y el gato.

Lo bueno de la publicity para quien la usa y, al mismo tiempo, lo malvado para el público receptor del mensaje es que produce impactos de alta retención en la memoria que no serían alcanzados por la publicidad tradicional. A un influencer o blogger, siempre se le concederá mayor credibilidad y atención. Porque ellos “dan noticias”; no “hacen publicidad”. La moda y muchos otros sectores han empleado desde siempre esta fórmula. Hasta la saciedad. Antes se usaba mucho en prensa y revistas. Ahora, las redes han multiplicado su impacto por millones.

La relación poco clara entre bloggers y youtubers independientes y marcas comerciales en las redes sociales es un problema creciente.

¿Publicidad? ¿Información?

¿Quién le pone el cascabel al gato?


http://www.lavanguardia.com/de-moda/moda/20160527/402080160843/bloggers-publicidad-enganosa-delito.html

http://elpais.com/elpais/2016/06/06/estilo/1465229819_428057.html

http://www.eleconomista.es/evasion/caprichos/noticias/7616695/06/16/Cuanto-vale-un-tuit-Y-un-post-Influencers-la-nueva-profesion-de-lujo.html

http://www.magazinedigital.com/historias/reportajes/moda-necesita-las-estrellas

http://www.lavanguardia.com/de-moda/20160708/403043069345/londres-retira-por-irresponsable-el-anuncio-de-aumento-de-pecho-de-una-bloguera.html

http://economia.elpais.com/economia/2016/08/09/actualidad/1470732725_149140.html



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Comentarios
Gracias por tu comentario. Atento, que vienen unos cuantos más...Un saludo.

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