Fotos impagables, cámaras incomprables.

Es un tema meramente económico.

Ya sea con cámaras analógicas o digitales. Da igual… Lo digital se impuso porque la tecnología avanza más rápidamente que nosotros. Nos deja atrás inexorablemente. Y no se trata de una sensación personal. La compartimos cientos de miles de personas agotadas por las exigencias de una innovación que corre más rápido de lo asumible; hasta de lo humanamente deseable.

Valga decir que “a estas alturas de la película” todavía hay fotógrafos profesionales de mucho prestigio (bastantes de ellos en la moda y con más revelados sobre sus currículos que cámaras lanzadas al mercado) que prefieren seguir trabajando con el sistema tradicional. Es decir, el soporte en negativo, que sigue revelándose.

Según ellos tiene mucha más exigencia que todo lo que es perfectamente corregible con la postproducción de un programa llamado fotoshop. Es una forma de entender la profesión. Nada que objetar. Para otros, en cambio, actuar así significa negar el progreso. En esta discusión, ni entro ni salgo. Como aficionado, soy mero espectador.

Pero si en algo coinciden clásicos y jóvenes tecnológicamente avanzados, ya sea en negativo o en megapíxels, es en el irrefrenable deseo de apretar ciertos botones disparadores. Ya sea porque detrás de la cámara hay mucha historia o porque está sobrada de una increíble tecnología.

Las mencionadas aquí y ahora no son, desde luego, las más idóneas para fotografiar a la familia en un día de playa. Seamos serios. En unos casos se tratará de tenerlas en el rincón más especial del salón. En otros, para “vaciarse” empleándola en próxima sesión creativa.

Entre las herramientas deseadas por profesionales y objetos de deseo de coleccionistas, aquí están algunas de las cámaras fotográficas más caras del mundo. La mayoría cuestan más que un automóvil.

Daguerrotipo Susse Freres.

Construido en 1893 -estamos fotografiando el siglo anterior al siglo pasado-es el dispositivo operativo más antiguo que se conserva. El último precio que se pagó por ella llegó hasta los 978.000 $. Se trata de una creación de Alphonse Giroux, según el diseño Jacques Mande Daguerre. Fue uno de los dos primeros modelos comerciales que se lanzaron. Sin duda, un verdadero incunable para los amantes de la fotografía.


Phase One IQ180 Digital Back.

Estamos ante un dispositivo que algunas webs definen como mucho más que una cámara fotográfica: "un multisistema potentísimo oculto en una cámara ordinaria". Las imágenes tomadas ocupan mucho más espacio del habitual, lo cual requiere disponer de varios puertos potentes que facilitan el traspaso del material al ordenador. Toda esa tecnología de infinitas posibilidades profesionales elevan su precio hasta los 48.000 $.

Serie O Leica No.107

Fue creada por Oskar Barnack en 1923. Ostenta el orgullo de ser una de las primeras cámaras portátiles, lo que supuso un avance fundamental por la libertad de movimiento que permitía al fotógrafo. La primera edición fue de tan solo 20 cámaras, una de las cuales fue adquirida recientemente en una subasta en Nueva York por 500.000 $. Utiliza rollo de película, pero el auténtico rollo es no tenerla.

Linhof Technorama 617s III

El súmmum de las cámaras panorámicas. Pocos modelos de los ofertados en este segmento de mercado brindan tan buenos resultados como este. Su formato de imagen es de 6 x 17 cm. Combina 3 imágenes de 6 x 6 cm. en una sola toma. Algo increíble. Solo el cuerpo (sin la óptica) cuesta 7.200 $.

Leaf AFi 10

Uno de los grandes objetos de deseo para los fotógrafos de paisajes y, en general, de los que suelen trabajar con imágenes de gran formato. 56 megapíxeles. ¡Casi nada…! Y una característica única: la posibilidad de cambiar la orientación de vertical a horizontal con solo apretar un botón, sin ni siquiera necesidad de girarla. Cuando se lanzó al mercado en 2008, algunos medios la bautizaron con el apodo de “la cámara que cuesta más que un coche". Y no les faltaba razón: exactamente 44.000 $.

Hasselblad H4D-60.

Antes de salir a la venta ya estaba en boca de todo el sector profesional. Su sensor extra grande, con 60 megapíxeles, la convertía en un 'juguete' de lo más deseable.

Al margen de las muchas posibilidades gráficas que brinda la tecnología que incorpora, la adquisición de este modelo también abría la puerta al Hasselblad Owners Club, un exclusivo grupo de fotógrafos profesionales. Claro que hacerse socio del club tiene su peaje: 40.000 $, que es el precio del “juguetito”.

Hasselblad H4D-50MS.

Haber sido la primera marca en captar las primeras fotografías de la luna y de órbitas espaciales ya tiene un valor añadido. Según las estadísticas, estamos ante la cámara que podremos encontrar más a menudo en los principales estudios fotográficos de todo el mundo.

Es un dispositivo de 50 megapíxeles con sensor de imagen CCD de 36’7 x 49’1 m.m, que cuenta además con la ventaja de obtener excelentes resultados en las imágenes en movimiento. Su precio ronda los 38.000 $.

Hasselblad H3DII-50

Un solo dato: cada fotografía realizada con esta cámara pesa alrededor de 300 MB, por lo que es importante acompañarla de varias tarjetas de memoria. Que no se le olvide, si es usted una de las pocas personas agraciadas en poder disponer de ella. Incrementa el precio final del producto, pero quien puede permitírsela también puede pagar un coste adicional por las tarjetas.

Esta tercera cámara de HASSELBLAD está pensada para verdaderos profesionales del sector. Cuenta con un sensor de 50 megapíxeles. Su precio: 37.000 $.

Leica 10715 M9 Set 'Titan'

Walter de Silva, jefe de la división de diseño del Grupo VOLKSWAGEN, participó en la creación de este dispositivo, que no en vano, además de un rotundo equipamiento tecnológico interno, hace gala de un seductor diseño.

Todas las partes metálicas exteriores están construidas en titanio, mientras que las incrustaciones son de cuero genuino. Detalles que elevan su precio hasta los 35.000 $. No en vano LEICA ha montado siempre las ópticas ZEISS IKON, consideradas las mejores del mundo.

Mamiya DM56

Podríamos decir de ella que es la cámara más rápida al oeste del Mississippi; la velocidad de sincronización, la elección de obturadores, el software (Capture One por Phase One o Leaf Capture) y la ergonomía la convierten en una cámara realmente versátil, con un sensor de 56 megapíxeles y amplio rango ISO (80-800), de sobras para un formato mediano. Por 32.490 $ es suya.

Fotos y cámaras difíciles de pagar.

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https://www.eleconomista.es/status/noticias/10711031/08/20/Las-10-camaras-de-fotos-mas-caras-del-mundo-

mejor-no-llevarlas-a-la-playa.html

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Fotos impagables, cámaras incomprables.


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