¡Esos locos emprendedores españoles!

Tecnología punta: madera, hierro, tela, cuerdas y,...tira millas...náuticas y sin Pastillas de Freno como canta el grupo Estopa.
La historia comienza como los chistes que se cuentan de personas de distintas nacionalidades. Eran 147 españoles, 29 portugueses, 27 italianos, 15 franceses, 8 griegos, y 21 que pasaban palabra. Todos ellos aquejados de la misma locura y con los bolsillos igual de vacíos.
Corría el año 1516 y "había que ir a la compra", para especiar la carne y el vino. "Muchos comercios habían cerrado". La toma de Constantinopla, lo que hoy es Estambul, en 1453 por los turcos, había hecho que se pasara de un "24 horas" a un "cerrado por imposición legal".
Los turcos nos querían hacer la pascua a los cristianos. Eso hizo que la pimienta, el clavo, el jengibre, la nuez moscada, canela, tuvieran un valor semejante e incluso superior al oro. Algunas especias llegaban a multiplicar por 600 el precio en origen. Por ejemplo, la pimienta valía más del doble que su peso en oro. Con esos precios, no era de extrañar que los poseedores de estas valiosas especias las tuvieran a buen recaudo, bajo llave junto al oro y la plata.
En este contexto, Magallanes, después de haberle ofrecido esta nueva ruta a su rey, Manuel I de Portugal, obtuvo un NO por respuesta. Los portugueses ya tenían la vía hacia Asia navegando por las costas africanas y atravesando el cabo de Buena Esperanza. ¡Para qué este dispendio!
Magallanes debió apoyarse, al igual que Colón, en el mapa de Toscanelli. En él, el perímetro de la tierra se reducía un cuarto con respecto a la realidad, con lo cual, circunnavegar según esos cálculos era bastante más corto que ir por África.


El "rencoronsillo" de Magallanes, se dirigió a España, ofreciéndoselo al joven rey Carlos I de España y V de Alemania. Carlos aprobó la expedición que fue financiada por la Corona de Castilla, y "un pudiente señor de Burgos", Cristóbal de Haro, que representaba a los banqueros centroeuropeos, los Fugger. La "excursión escolar" costó, maravedí arriba, maravedí abajo, 8 millones de ídems (maravedíes). Esto viene a ser, a tiempos actuales, unos 1,5 millones de euros.
Con este presupuesto se botaron 5 naos, buques con gran capacidad de carga para la época, con víveres, en teoría para 2 años, aunque fueron timados y los víveres en realidad durarían 6 meses. Se embarcaron en esta aventura 237 hombres, hombre arriba, hombre abajo. Las crónicas no se ponen de acuerdo en el número total.

La flota salió de Sevilla el 19 de agosto de 1519, iniciando su travesía oceánica en Sanlúcar de Barrameda el 20 de agosto. ¡Hala, todos de vacaciones! ¡A pasarlo de fábula!.. ¡Y de fábula fue!

La incertidumbre de los embarcados, poneos en su piel, debió ser elevada. Tened en cuenta que las historias que corrían en esa época, hablaban de gigantescos monstruos que poblaban las aguas, zonas donde el mar hervía y llevaba a pique a los barcos, o cascadas gigantes donde caían las naves sin remedio. ¡Vamos, todo un parque temático del terror donde pasarlo en grande!.

Para poner más incertidumbre aún a la aventura, los portugueses intentaron, desde el primer momento, llevar al traste la expedición. ¡Eso sí!, había unas reglas de juego que se habían firmado con el Tratado de Tordesillas, donde los españoles y los portugueses se repartían el mundo. ¡Hala! ¡"Pa chulos, los lusos y nosotros"!

Los "rifi rafes" entre Magallanes y los capitanes de las otras naves se dieron desde el primer momento. Soltándose "lindezas", alcanzaron las costas del Brasil, territorio portugués del que tuvieron que salir en cuanto repusieron alimentos frescos y agua. En enero de 1520 alcanzaron la desembocadura del río de la Plata, donde cuatro años antes, Juan de Solís había sido devorado por los indígenas. ¡Curiosos recibimientos y homenajes, con el homenajeado de actor principal, que se han dado en bastantes ocasiones a lo largo de la historia!, ¡Al fin y al cabo, proteínas son!.
Siguieron navegando hacia el sur, hasta dar con un territorio que dieron en llamar Patagonia, por las gentes que lo habitaban, de gran altura, casi 2 metros y unos pies grandes, acordes con su estatura.
Al encontrarse en el invierno austral, Magallanes decidió fondear en la bahía que llamó San Julián, en la actual Patagonia Argentina. Allí estalló un motín de alrededor de 40 hombres, entre los que se encontraba Elcano, saldándose el enfrentamiento con varios muertos y donde los amotinados Juan de Mendoza, capitán de la Concepción, y Gaspar de Quesada, fueron descuartizados como ejemplo para el resto. Juan de Cartagena, sobrino o hijo del obispo Fonseca, según malas lenguas, nombrado por el rey, y el sacerdote Sánchez de la Reina, debido a sus cargos, fueron abandonados en una isla desierta, a lo Robinson Crusoe, pero en frío.
En esas latitudes observaron fuegos lejanos, que hizo que el lugar se conociera con el nombre de Tierra del Fuego. Allí estuvieron "frescos" durante 7 meses, en los cuales perdieron la nave Santiago.

Juan Sebastián Elcano (nacido en Guetaria)
Una vez mejorado el tiempo, siguieron buscando una salida hacia el oeste, separándose, entre el laberinto de canales. En estas que, la nao San Antonio, que era, el super del barrio, y el piloto de la misma, Esteban Gómez, derrocó a su capitán, el primo de zumosol (Magallanes), llamado Álvaro de Mesquita. Una vez a su cargo, Esteban dio media vuelta y volvió para España "Pepe". ¡Y ya solo quedan tres!. En su descargo hay que decir que trató de localizar a los abandonados Cartagena y Sànchez de la Reina, pero, no los encontró.
Ante esta situación tan desesperada, Magallanes no tiene otra que seguir hacia el oeste. Hay que decir que tanto detalle se sabe gracias a que en la expedición iba un italiano llamado Pigafetta que, junto con Albo,no el de las conservas, fueron los narradores de la aventura. En la misma contó la visión a ojos de los primeros europeos de la nebulosa, llamada desde entonces, Magallanes, así como la estrella La Cruz del Sur. Después de muchos avataares, finalmente, lograron atravesar lo que más tarde se llamaría Estrecho de Magallanes. Tan hartos debían estar de "tanta tiritona" que no pararon a abituallarse, y se tiraron 3 meses sin alimentos, con hambre, sed, escorbuto y comiéndose las ratas del barco y hasta los cueros de los palos.
Como la travesía, al menos, fue tranquila, se dio en llamar a ese océano, Pacífico, no se rompían mucho la cabeza a la hora de dar nombres. Finalmente llegaron a la actual isla de Guam, en las Marianas.
Una vez descansados y repuestos, siguiendo la travesía, alcanzaron las islas Filipinas, entablando amistad con el rey de una de ellas. Este estaba enemistado con otro jefe indígena de la zona y Magallanes, ni corto ni perezoso, transformándose en todo un Quijote, le presta ayuda. No debió calcular bien, porque se enfrentó, en la batalla de Mactán a más de 1000 indígenas con tan solo 49 hombres y, pasó lo que tenía que pasar, que a Magallanes se lo merendaron literalmente. Los filipinos aún siguen celebrando la victoria en esa batalla. ¡Lo que es la vida!, Juan Sebastián Elcano no participó en esa batalla por encontrarse enfermo, la suerte también interviene.
Como podéis apreciar en la foto de la izquierda, las armas de los filipinos no estaban nada mal comparándolas con las de la expedición, a la derecha.


Para más INRI, el aliado de la expedición, el rajá de Cebú, Humabón, viendo que no son indestructibles, les organiza una cena trampa a los principales mandos, pilotos, capitanes, maestres, contramaestres. Son todos masacrados, salvo el portugués Joao Carvalho que se lo olió y dio la voz de alarma. Juan Sebastián Elcano se libró por seguir enfermo, al parecer tenía 7 vidas como los gatos.
Como veis, los tripulantes cada vez eran menos y, ante esta situación de falta de hombres, no les queda más remedio que quemar una de las 3 naves que les quedaban, la Concepción. Al mando de la desvencijada expedición quedan Carvalho y Gonzalo Gómez de Espinosa. Como Carvalho está más perdido que Carracuca, lo destituyen. Espinosa capitanea la nao Trinidad y Elcano pasa a ascender a capitán de la nao Victoria.

Ya como capitán, Elcano arriba a las tan deseadas Molucas y cargó hasta los topes su nave de clavo. La carga de esta nave llegaba hasta las 110 toneladas, 25 toneladas cargadas de especias, imaginad el valor, haciendo un cálculo rápido. Si un kilo de clavo lo equiparamos a un kilo de oro..., puff. Se había financiado toda la expedición y los supervivientes tendrían suficiente para vivir el resto de sus vidas sin agobios. 15 millones de maravedíes, casi el doble de la inversión inicial y sólo con un barco.
La Trinidad no pudo seguir por una avería grave. Esta nave, después de reparada, decidió desandar camino y volver por donde habían venido, pero, como ya os he dicho, los portugueses estaban al tanto y dieron con la Trinidad, siendo cogidos prisioneros. En las Molucas, los dos navíos tuvieron que separarse. El cuadro de más abajo, del famoso pintor de batallas Augusto Ferrer-Dalmau, refleja una instantánea del momento en que ambas naves se separan.

A Elcano, le quedaba volver por el Índico. Iban a surcar mares de los portugueses que, además, estaban buscándolos para que no consiguieran su objetivo. Elcano, gran marino, una vez que parte, no hace ni una escala durante tres meses, evitando a los portugueses, hasta que llega a Cabo Verde. Ahí no tiene más remedio que fondear para reabastecerse. Nuestro marino no tenía un pelo de tonto y, además de saber dirigir su nave, sabe dirigir la conversación con los portugueses de Cabo Verde. Les hace creer que volvía de América y que, por mal gobierno de él mismo, acaba en esas aguas. Los portugueses le creen a medias y, Elcano tiene que dejar como prisioneros a 12 de sus hombres. Compra alimentos que tiene que pagar con 3000 maravedíes y, por fin, emprende la recta final que le lleva a Sanlucar de Barrameda tras tres años desde su partida.

Llegaron sólo 18 hombres salvos, pero no sanos. La nao fue arrastrada por el Guadalquivir, debido a su mal estado, hasta Sevilla. ¡Y de eso han pasado cinco siglos!
Esta gesta se escribió en español , aunque fue una hazaña realizada por europeos, y cualquiera que hable nuestra preciosa lengua debe sentirse orgulloso de lo conseguido por los primeros hombres que circunnavegaron la Tierra. Como dice la exposición actual que se exhibe en el Museo Naval de Madrid, FUIMOS LOS PRIMEROS.
Os invito a que os paséis por este Museo que se encuentra en el Paseo del Prado, justo al lado del Ayuntamiento de Madrid. A esta exposición se entra por la calle Montalbán, 2 y, además, podréis disfrutar de su preciosa escalera y del propio edificio que tiene una decoración muy especial.

Por cierto, también se hablaba español en el primer barco acorazado que circunnavegó el mundo. Lo realizó la fragata española Numancia.
Disfrutad amig@s al navegar por las aguas que nos ha tocado surcar.
en Historia
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Comentarios
Carlos Pérez-Grueso
hace 6 años#2
Muchas gracias Juan Eduardo. La memoria histórica no debería olvidarse. En el fondo, somos el resultado de lo que hicieron los gobernantes del pasado, a través de las vicisitudes de nuestros antepasados. En cada periodo de la historia hay un baremo que, en la mayoría de los casos, no coincide con los actuales. Un saludo
Juan E Martínez Montiel
hace 6 años#1