Luis Alberto Bandeira Machuca

hace 11 meses · 2 min. de lectura · visibility ~10 ·

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El insomino americano.

Producto de un mal sueño.

O de la peor de las pesadillas. Lo más parecido a una película de terror gore. Lo que durante muchos años fue “el sueño americano”, envidiado por medio mundo, ahora provoca insomnio y despertar de ojos como platos.

¿Cambios inesperados en el guión? ¿Consecuencia lógica de un mundo que es un pañuelo al que la globalización ha recortado trozos de tela? Sea como fuere, la mayoría de jóvenes adultos en EE.UU regresa al nido. Vuelve a casa de sus padres. Y esto ocurre por primera vez desde la Gran Depresión de octubre de 1929. En 91 años, con 2 generaciones muy completas y 1 guerra mundial devastadora por medio, no se había vivido una situación semejante.

El pasado verano, hace 2 telediarios, la proporción de jóvenes entre 18 y 29 años que se ha visto obligada a volver al núcleo familiar ha alcanzado el 52%. Ahí están atrapados la Generación Z y los Millennials más tardíos. Lo que en España es sangrantemente habitual y no escandaliza, por aquella zona del otro lado del Atlántico empieza a disparar también todas las alarmas (que las armas ya las disparan con demasiada frecuencia). Es normal que a millones de familias les quite el sueño.

El valor más alto de la serie histórica se registró en el censo de 1940, cuando el 48% de los adultos jóvenes vivían con sus padres. Es probable que este porcentaje fuese mayor durante los años previos. De esa etapa no existen registros.

En el país de las oportunidades ya no “atan los perros con longanizas”. El pasado mes de julio, de acuerdo al PEW RESEARCH CENTER, alrededor de 26,6 millones de americanos habitaban en casa de sus progenitores. 10 veces más que en febrero, solo 5 meses más tarde.

El Covid-19, negado reiteradamente por un impresentable presidente que lo ha sufrido en sus propios carnes e insiste en permanecer en la poltrona, ha infectado ya a más de 7,6 millones de estadounidenses y se ha cobrado la vida de casi 250.000 personas en el país más avanzado (?) del mundo. Todo un golpe de gracia que incrementa la brecha generacional, con importantes consecuencias. No solo económicas; también políticas.

Según los datos más recientes publicados por la Reserva Federal, los Millennials controlan solo el 4,6% de la riqueza en EE.UU. A pesar de constituir la mayor parte de la fuerza laboral. Son aproximadamente 72 millones de personas. Casi el doble de la población española, en la que hemos metido dentro del mismo saco a jubilados, desempleados, inactivos, buscadores de su primer empleo, o como quiera catalogárseles.

El PEW RESEARCH CENTER aporta nuevas cifras que no ayudan precisamente a reconciliarse con la almohada: el 35% de los estadounidenses entre 18 y 29 años y el 30% entre 30 y 49 años dicen que ellos, o algún miembro de su hogar, han perdido el trabajo. Los datos de la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS, por sus siglas en inglés) también indican que entre los parados, los Millennials se enfrentan a períodos más prolongados de desempleo.

Para el director economista de DEUTSCHE BANK en algún momento la generación joven de votantes que se queda económicamente atrás superará a los que se han beneficiado de las condiciones financieras favorables consolidadas antes del revés de la pandemia.

Cuando esto ocurra o esté más cerca, la posibilidad de un cambio sísmico en la política será mucho más que probable. Por mucho que el tramposo Trump , con la legión de médicos detrás que no pueden permitirse sus ciudadanos, siga riéndose del coronavirus.

Cada día que pasa sus payasadas presidenciales provocan más lástima que sonrisas. Lo escribo, por supuesto, con todo mi respeto y admiración por la noble profesión de clown, más necesaria hoy que nunca. El mundo necesita reírse a carcajadas y mandíbula batiente. Pero determinadas ocurrencias totalmente fuera de tono son inadecuadas para un presidente de cualquier nación. Los payasos con el botón nuclear al alcance del dedo no hacen reír. Son diabólicamente peligrosos.

Basta recordar una de sus últimas declaraciones con motivo de la pandemia, que no hacen ninguna gracia: “besaría a todos los estadounidenses, uno por uno”. Con el permiso de su “esposa florero”, ya puestos a seguirle el chiste, supongo que si son chicas, mejor.

¿Estados Unidos o Estados fallidos de América? Como escribió Miguel de Cervantes en El Quijote, y se incorporó el refranero español - mucho más sabio por viejo que el americano- “en todas las casas cuecen habas…Y en la mía a calderadas”…

Bien haría en “aplicarse el cuento” este Quijote de los tiempos modernos.

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https://www.eleconomista.es/economia/noticias/10819240/10/20/La-mayoria-de-jovenes-adultos-en-EEUU-vuelve-a-casa-de-sus-padres-por-primera-vez-desde-la-Gran-Depresion.html

https://www.elconfidencial.com/mundo/2020-11-03/estados-fallidos-america-imperio-abismo_2814092/

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El insomino americano.


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