Luis Alberto Bandeira Machuca

hace 4 años · 3 min. de lectura · visibility ~100 ·

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Don't disturb, líbido a toda máquina.

Es el barco del amor.

O, más directamente, del sexo. Su nombre: Azamara Quest. Se trata de un transatlántico boutique con un tipo de público muy definido. Parejas liberales. Los llamados swingers . Gente con don de gentes. Y condones. Realizan el crucero por un mar bastante placentero: el Mediterráneo. Y con un objetivo común: el frenesí como única bandera. Segmentación turística por tipos de interés en toda regla…

A bordo viajan 345 parejas con hormonas revolucionadas. Muy pasadas de vueltas y a la máxima potencia. Pasión por los 4 costados. A babor y estribor; a proa y popa. Ganas de fiesta y deseos de intercambio sexual al límite en unas cuantas hectáreas. Como si de una isla se tratase. Más allá de las cuadernas del barco solo hay mar. Entre ellas, cuerpos desnudos entrelazados y navegando placenteramente a pocos nudos. A velocidad de crucero, ¡vamos!

Al margen de tamaño desmadre, 410 personas de tripulación se encargan de conducir la nave a buen puerto. Alguien tiene que hacerlo mientras el resto se dedica a toda clase de desenfrenos.

En total, 9 días de Mediterráneo, que es un mar bastante calmado para el disfrute amoroso. El Atlántico y el Pacífico ya son otra cosa. Hasta el punto de que el navegante portugués Fernando de Magallanes puso el nombre de Pacífico por error, al encontrarse aguas tranquilas durante la mayor parte de su viaje. Pero el hecho de toparse con buen tiempo en la travesía inaugural del descubrimiento, curiosamente, fue más bien algo anecdótico; producto de la casualidad.

En realidad, tenía que haberle bautizado con otro adjetivo. Porque de pacífico tiene poco. Es más bien un océano bastante nerviosillo. Provoca tifones, huracanes y mucha actividad sísmica y volcánica. El Pacífico es el acto de amor lujurioso y violento de dos jóvenes apasionados.

El crucero partió del puerto de Civitavecchia, en Roma, con paradas intermedias en la Toscana, Costa Azul e Ibiza y una, especialmente obligada, en Cap d’Ag, pueblo nudista y bastión francés del sexo libre. La orgía continua se acabó ya en tierra firme, sin marejadillas de por medio, en la ciudad de Barcelona.

Lo que no sabemos es si con tanto navegar entre las procelosas aguas del sexo, las parejas habrán tenido tiempo de hacerse selfies. En cualquier caso, la fotografía solo estaba permitida si no aparecía nadie más en el visor. Que aquí preguntas del tipo ¿cómo te llamas?, ¿de dónde vienes?, ¿estudias o trabajas? son tabú. El anonimato está garantizado.

Tan maravilloso viaje se produjo en Agosto. Como no podía ser de otra manera. Aunque sea un mes de mar en calma, Agosto también engaña. Recibe el nombre de César Augusto, otro promiscuo bastante salido que por ser César, se pasaba el día comiendo, bebiendo y demás…”iendo”.

En el Mediterráneo éste es un tiempo tranquilo, sin olas agitadas que potencien el meneo en unos camarotes (término que posiblemente venga de cama) en cuyo interior se estaba produciendo más de una galerna. La gran movida, pues, tenía lugar de cubierta para adentro. Cientos de miles de millones de espermatozoides navegando en un mar en calma a la espera de vivir sus marejadillas particulares.

El precio del viaje era lo de menos. Oscilaba entre los 2.750 dólares (2.340 €) y los 12.500 dólares (10.600 ). Pero eso no tiene la menor importancia. Como se suele decir: “por un (o por muchos) gustazo, un trancazo”. Incluso ya se está reservando con 2 años de antelación.

Mucho más barata en España sale la “Ruta del Mar”. Es la Romería para “quedarse preñá”. El nombre no es tan sofisticado como “El barco del amor”. Emula la travesía de los huertanos en busca de la salud y la fertilidad. Empieza en el interior y acaba en la playa. En la localidad costera de “Los Alcáceres”, en Murcia. Coincide con el crucero en una cosa: pasarlo bien. Difiere en otra: el objetivo original era quedarse embarazada.

En este crucero, más bien de secano, la tracción no se mide por caballos de vapor. Como en un transatlántico. Los caballos son de carne y hueso. Esto para los más pudientes. Los más pobres se desplazan en carreta (que no deja de ser un carro algo más miserable), tirado por mulas.

Eso sí: esta oferta es mucho más antigua. Dice la leyenda que la instauró Alfonso X el Sabio con la intención de que su esposa -doña Violante- se bañase 9 noches consecutivas en el Mar Menor y obtuviese la fertilidad que tanto se le negaba. Al final, el bebé llegó. Por fin la esposa se quedó en estado; embarazada -nada de “preñá”, ¡que soez, por Dios!- Que los ricos hacen el amor. Los pobres follan. Hay una diferencia…

En comparación con el crucero del Azamara Quest , su duración es mucho más corta. Unas 14 horas. Pero también tiene sus paradas. La primera en el Puerto de Garruchal. La fiesta no tira de Moët Chandón, ni vino Vega Sicilia. Más bien, de tinto de verano. Acompañado de tuppers con costilleja magra y habitas. El segundo punto de avituallamiento es La Tercia, chocolate caliente con monas. Tercera parada, Roldán. A eso de las 4’15 de la mañana. Para comer migas y melón recién cortado.

Punto final, Los Alcáceres. Que ya sea por fertilidad, salud o pasar el rato, llegar al destino resulta siempre reconfortante.

En cambio el proyecto del Azamara Quest es una invitación ininterrumpida a desparramar la libido con fiestas eróticas temáticas. Sin otra pretensión. Que solo se vive una vez, oiga. La primera se celebró en Italia y estaba dedicada al imperio romano, con caída de Roma incluida. La última, como colofón, en Barcelona. Llevaba por nombre “Rumba Mediterránea”, lo cual no está nada mal para quienes han navegado durante 9 días sin otro rumbo ni mejor destino que pasarlo divinamente bien.

Pero todo puede suceder. ¡Vaya usted a saber! Hasta que a la hora de desembarcar los 690 pasajeros se hayan convertido en alguno más. Claro que eso se sabrá “a posteriori”. Siempre algo más tarde. Con los primeros vómitos no precisamente causados por el mareo de una mar alterada, sino como resultado de alguna que otra situación más embarazosa.

Como es sabido, si tiene un poro, a los nueve meses el látex se convierte en una lata.

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http://www.elespanol.com/reportajes/20170809/237726960_0.html

http://www.lavanguardia.com/local/barcelona/20170809/43442523345/crucero-liberal-erotico.html

http://www.elespanol.com/reportajes/20170813/238726598_0.html

http://www.elespanol.com/reportajes/20170814/238976822_0.html

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Don't disturb, líbido a toda máquina.pO NOT
DISTURS.


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