Luis Alberto Bandeira Machuca

hace 5 años · 3 min. de lectura · visibility ~10 ·

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Dejarse la piel en el intento...

Tener siempre la piel de un bebé…

Desde que el mundo es mundo esa ha sido, es y será la aspiración del ser humano. Lo intentó la pija de Cleopatra, que en paz descanse. Con 18 tiernos añitos, la reina más joven de Egipto ya se preocupaba de no ajarse. Por eso se bañaba en leche de burra. Su intención: tener la epidermis y el cutis más tersos y suaves entre los mortales. La jodía podía permitírselo.

Sin ser una mujer, pero con la misma sensibilidad, también lo dijo Rubén Darío: “juventud, divino tesoro, ¡ya te vas para no volver..!

El “tic tac” del reloj biológico y alguna que otra mala costumbre ya nos delata. Por fortuna, la industria cosmética se encarga de recordárnoslo. Para eso está. A ellas, y también a los presumidos varones: ¡ay, madre, lo que le cuelga a padre! O, como suele rezar el refranero: ¡Cuánto más viejo, más pellejo”.

En esto de ayudar a las unas y a los otros OLIVO LABS y el Instituto Tecnológico de Massachusetts, no se han arrugado. Más bien al contrario: están dejándose la piel para encontrar una nueva solución que permita rejuvenecer el envejecimiento. La opinión es unánime: ya están más cerca del éxito. No importa que en este caso, sea en forma de crema y no de leche. Tanto da.

Aunque -eso sí- discrepo en lo del nombre de una joint venture cuyo único objetivo es mantener a toda costa la hidratación y la elasticidad. Lo digo por lo del OLIVO. Un árbol que vive muchos años (idea de larga vida). Pero que cuanto más viejo y más arrugas, más hermoso (contradicción con el beneficio a vender). Justo en sentido contrario al fin que se persigue. Por lo que a los beneficios del producto se refiere, está claro que a la firma de los laboratorios le sobra significado y le falta promesa. Habrá que esmerarse más a la hora de registrar la marca.

El descubrimiento aporta resultados espectaculares. Transforma una piel de naranja (celulítica) en otra de melocotón (hidratada, tersa y suave) como el culito de un recién nacido. El nuevo producto en cuestión, en fase de ensayos clínicos aún, consiste en un polímero basado en silicona denominado XPL, que podrá aplicarse como una capa fina e imperceptible. Es una especie de gel biocompatible, transparente y transpirable. Algo así como dar una manita de chapa y pintura. Solo que mucho más sofisticada.

El XPL es una de las fórmulas más efectivas en regeneración cutánea. Actúa como una segunda piel que devuelve al cutis sus atributos iniciales. Imita las características de elasticidad propias de una epidermis sana y joven y reúne todas las propiedades mecánicas de flexibilidad de la dermis natural. Además, elimina las patas de gallo y vacía las bolsas bajo los párpados inferiores. ¡Lo que va a cotizar en otro tipo de bolsas!

Quiero pensar que a estas alturas la fórmula ya debe estar más que patentada. Me pongo en la piel del equipo investigador. No vaya a ser que, un competidor de la industria farmacéutica quiera beneficiarse y obtener provecho del esfuerzo ajeno.

Lo digo por aquello del espionaje industrial que pueda llevar a cabo más de una firma con mucha estética y poca ética; falta de escrúpulos y practicante decidida del marketing desleal. Cuando hay dinero de por medio -y lo hay- siempre aparece escondido detrás de la probeta un desalmado dispuesto a perpetrar y ejecutar el plan mafioso hasta sus últimas consecuencias. Ya se me entiende: ¡que parezca un accidente…!

Alguien podrá calificar el descubrimiento como una piel de mentira, de quita y pon. Algo parecido a la muda que experimentan las lagartijas en verano, si bien ésta es un proceso totalmente natural. Lo cierto es que los resultados obtenidos ponen la carne de gallina. Descubrimiento y recubrimiento. Cleopatra se bañaba en leche. El XPL se unta. Dos procesos distintos, una misma finalidad.

¿Y el precio? Eso es lo de menos.

Cualquier cantidad que se esté dispuesto a pagar por un poco más de lozanía será buena. Toda excusa, por importante que parezca, llevará intrínseca y aparejada su parte de perdón para entrar en el paraíso de una juventud recobrada. Incluso la de recurrir a los paraísos fiscales, si fuese necesario. Con maletas llenas de esos billetes de 500 que dicen que van a suprimir.

Porque si algo no nos van a quitar nunca, bajo ningún concepto, será las ganas de parecer y sentirnos jóvenes. Y, para eso, seremos capaces de actuar como el doctor Fausto: vender el alma al diablo. Sin importar ni un ápice que, para comprar el producto, más de uno tenga que dejarse la piel en el intento.

La original, se entiende…


Dejarse la piel en el intento...

http://www.elconfidencial.com/tecnologia/2016-05-09/adios-a-las-cremas-el-mit-crea-una-piel-artificial-que-borra-todas-las-arrugas_1197103/

http://www.elmundo.es/salud/2016/05/09/5730abc446163f07058b4676.html

http://www.elespanol.com/ciencia/salud/20160509/123487895_0.html



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