Luis Alberto Bandeira Machuca

hace 3 años · 4 min. de lectura · visibility 0 ·

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Cruceros...,¡qué cruz!

Como su nombre indica.

La palabra crucero quiere decir lugar donde se cruzan los caminos. Viene del sufijo “ero” (pertenencia) sobre la palabra “cruz” y ésta del latín “crux” (instrumento de tortura hecho de palos cruzados).

En eso acaban en verdad muchas promesas de travesías singulares para disfrutar de unas pretendidas vacaciones idílicas. A veces surcar los mares y surcar los avatares viene a ser una misma cosa.

Las compañías navieras son conscientes de esta especie de turística crucifixión. Así es su negocio. Actúan como el capitán araña: “te embarcan, pero se quedan en puerto”. El relato de los mares revueltos de la insatisfacción entre los turistas una vez sobre la cubierta de un transatlántico puede no tener fin.

De entrada, hay que ser conscientes de que uno va a ser un “viajero cautivo” encerrado entre tanto hierro. Por muy grande que sea el barco, tiene sus limitaciones. Durante la travesía de un desierto llamado mar, siempre podemos coincidir con compañeros de viaje a los que mejor no haber conocido.

Se corre el riesgo de encontrarnos a bordo a más de un borde al que nos gustaría tirar por la borda. Una vez calculadas las probabilidades de que esto sea así, ya podemos subir la escalerilla, sabedores de que no hay solución después de soltadas las amarras.

Es cierto: a veces hacen escala en algún que otro puerto y llevan a los cruceristas en una especie de acelerada yincana (sin premio para el ganador) que permite ver corriendo a ritmo de galgo los lugares típicos y monumentos del sitio a visitar. Agotados por el esfuerzo, de vuelta al barco. Raudos y veloces…

Otro de los peligros es quedarse varado (que es lo mismo que decir parado) en medio del océano. En ese caso, como se suele decir, utilizando la jerga marinera, “que no cunda el pánico”. Aunque aquí no es tan fácil llamar a la grúa para que nos venga a remolcar, hay que estar tranquilos: que si una naviera pone proa hacia el horizonte, fleta el barco, es que flota. Aun con mar picada.

Lo del Titanic fue culpa de unos cubitos de hielo algo grandes llamados icebergs. Hoy día los sistemas de navegación son mucho más sofisticados como para no toparse con ellos. Además, con el calentamiento global ya casi no hay hielo ni para hacer polos. Ni en los mismísimos polos geográficos.

Otras de las zozobras con las que nos podemos encontrar es la de ir como sardinas en lata. Dicho en otras palabras: mucho pasajero en poco camarote. Ya se sabe: la superficie es la que es. El mar será muy ancho. El barco no tanto. Hay que rentabilizar el centímetro cuadrado. Con lo cual “la travesía de tu vida” puede acabar en la travesura de la naviera.

Hay situaciones que escapan al control de las compañías y que frecuentemente provocan más de un naufragio. Por lo menos emocional. Me refiero a la aparición de brotes víricos. Sin ir más lejos (o tal vez por ir demasiado lejos), el pasado 11 de diciembre cientos de personas sufrieron enfermedades gastrointestinales en un solo crucero, el ROYAL CARIBBEAN, que iba de Fort Lauderdale a Jamaica .

"Fue aterrador ver a todos esos pasajeros con vómitos y diarreas a la vez. Algo espantoso", declaró uno de los afectados. No era producto de la marejadilla, pero acabaron algo mareadillos.

Al contratar este crucero, muchos entusiastas turistas “la habían cagado”. Literalmente…. ¿Todavía alguien se cree lo del eslogan “BENVENUTI A ALLA FELICITÀ AL QUADRATO”? ¿Por mucho que COSTA CRUCEROS lo utilice a toda costa?

Las aguas fecales resultan fatales. Es un caso que se produce con más frecuencia de lo deseable. Cientos de personas, duchando, orinando y demás “andos…”, y tirando de la cadena suelen colapsar el sistema de eliminación de residuos, por muy sofisticado que sea. Lo cual acaba trastocando lo que debería ser una agradable brisa marina en un desagradable hedor “mierdino”.

Otra de las circunstancias en la que podemos encontrarnos es la de tener que pisar el freno. O su versión más marinera que debe ser parar motores. Porque, según la profundidad, no se podrá contemplar ni la posibilidad de echar el ancla. No creo que los transatlánticos tengan marcha atrás. Aunque ¡vaya usted a saber: las ciencias adelantan que son una barbaridad!

La causa de tal parón es un hecho que se repite con mayor frecuencia de la deseable: “hombre (o mujer) al agua”. Aunque sea difícil de creer, más gente de la que pensamos decide "tirar su vida por la borda" en el sentido literal de la expresión. Se suicidan, sin más…De paso (efectos colaterales), le aguan la fiesta al resto del personal.

Según un estudio estadístico de CRUISE JUNKIE, un total de 304 personas decidieron dejarlo todo y lanzarse al mar entre 2000 y 2018. Buscar un cuerpo en la inmensidad del océano es como “buscar una aguja en un pajar”. Y si la búsqueda tiene lugar de noche, con todo oscuro, “apaga y vámonos”.

Por si lo anterior no es suficiente, los cruceros crucifican desde el punto de vista económico. El incrédulo e inocente que decide embarcarse por primera vez tendrá ocasión de comprobarlo.

Mucho más, si viaja solo. Los suplementos individuales son la perdición del viajero solitario. Normalmente, lo pagado solo le permite deambular por cubierta. De lo demás nada está cubierto. Los cruceros son caros. Cambian la cara del incrédulo turista. Y esta vez no es por efecto de una mar gruesa, de la que obliga a echar hasta la primera papilla. Sino por la cuenta de unos extras con los que no contaba.

Es algo parecido a lo que ocurre con las compañías de seguros: cuando se les va a dar un parte y el titular descubre que, curiosamente, esa incidencia no estaba contemplada en la póliza. Las aseguradoras solo intentan cubrir lo más rentable: los incendios para piscinas llenas de agua.

Otra cosa es lo que les pasó a los cerca de 20.000 turistas de cuatro líneas de crucero que surcaban el mar del Caribe en agosto del año pasado, a medida que el huracán Harvey avanzaba dejando efectos devastadores a su paso. Se quedaron varados en el mar y tocaron tierra una semana después de lo previsto. Más que mar picada, marejadilla o mar gruesa, toda una galerna.

Ya lo digo yo: ¡qué gustazo tener los pies en tierra firme!

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https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2018-04-08/cruceros-razones-lo-peor_1543676/

http://www.expansion.com/directivos/estilo-vida/2018/04/17/5ad5c5f2468aebd12b8b4575.html

https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2017-08-11/secretos-sobre-los-cruceros-contaminacion-piratas_1427225/

https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2018-03-02/cruceros-secretos-lista_1529837/

http://www.expansion.com/empresas/transporte/2018/04/20/5ad9e6ece5fdea97328b45ce.html

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