Oscar Montejo Rodriguez

hace 2 meses · 3 min. de lectura · visibility 0 ·

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Cinco características para saber si eres un manipulador emocional

Cinco características para saber si eres un manipulador emocional

¡Uy lo que he dicho! ¿Para saber si YO soy un manipulador emocional? ¿Pero cómo osas...?
Pues sí, oso,oso. Últimamente a través del caso de Rocío Carrasco el tema del manipulador emocional se está poniendo bastante de moda y de un modo u otro nos estamos posicionando claramente. 

Empatizar con la víctima no resulta demasiado complicado ya que nuestra parte ética o moral sale a la luz indignada ante tremendo despropósito que consideramos que ha realizado el susodicho ex marido. 

Pero ni nos planteamos que en algún momento de nuestra vida ese rol de manipulador hayamos podido ejercerlo en alguna circunstancia concreta o no tan concreta que hayamos vivido.

Son características que forman parte de nosotros en mayor o menor medida

Ni mucho menos quiero justificar acciones de control o manipulación hacia otras personas, algo que es reprobable a todas luces pero lo que quiero que todos
comprendamos es que éstas características tan detestables forman parte de nosotros en mayor o menor medida. 

La diferencia está en la utilización personal de dichas características y sí hemos decidido que sean las que dirijan nuestra vida.

Veamos las cinco características principales qué denotan a un manipulador emocional.

1. Carencia de escrúpulos y falta de empatía.

Para el manipulador primero está el, luego está el, y por último están sus necesidades. Esto hace que no tenga ningún reparo en utilizar cualquier tipo de estrategia que considere necesaria para lograr sus fines. 

Además, posee una pléyade de excusas amplísima para justificar que alguna de sus decisiones pueda estar dañando al otro. Cuando no tienes la capacidad de ponerte en el pellejo de otra persona es difícil llegar a la conclusión de estar haciendo algo mal. 

A lo máximo que puede llegar es a plantearse si ese acto se lo estuvieran haciendo a él cómo se sentiría, a lo que encuentra un montón de justificaciones perfectamente válidas a su parecer que le hacen darse la razón ya que él no se sentiría tan mal, eso seguro, que reafirmará su proceder y manera de hacer las cosas.


Lo podríamos definir como un excelente equilibrista del autoengaño.

2. Inseguridad a paladas

Aunque pueda parecer contradictorio, el manipulador es el ser más inseguro que existe. No concibe el poder mostrar sus debilidades a los demás por un miedo atroz a que se aprovechen de ellas y opta por el extremo contrario, mostrar una imagen infranqueable de alguien con una seguridad a prueba de bombas que controla de todo y sabe de todo (no utilices este hecho para señalar que tu cuñado es un manipulador nato, porque no es así)


Para ello utiliza en un amplio repertorio de actitudes dominantes y soberbias con la esperanza de poder camuflar toda esa inseguridad existente.

3. Victimismo como bandera

El manipulador necesita ser víctima para poder ejercer su autoridad impunemente. Detallitos tontos que no son para tanto los convertirá en ofensas terribles que terminarán por hacerte replantear si has actuado mal. 


Puede hacerte creer que su vida sin ti no tiene sentido o que la jaqueca que tiene se la has producido tú por no comprenderlo.


Te hará responsable directo de todos sus males y te mostrara el único camino posible para enmendarlo, que es hacer lo que él te diga. De este modo conseguirá el control absoluto de tu parte emocional.

4. No comprenden el concepto "No"

En el momento en el que se sienten cuestionados y ven que sus "verdades" penden de un hilo, saltaran al cuello de quien sea de un modo visceral para defender su posición y tratar de no perder su estatus en la relación que sea. 

Decirles que "no" es como mentarles a su madre y no van a tolerar que creas que se están equivocando porque eso implicaría una debilidad y no pueden consentirlo. Además, tratarán de hacerte ver tu equivocación del modo más humillante posible.

5. Mejor uno a uno que en grupo

Quién manipula no es tonto y sabe perfectamente que es más fácil tratar de lidiar con una persona a solas que con un grupo, ya que ahí puede perder el control de la situación con más facilidad. 

Eso no quiere decir que no sea capaz de manipular a un grupo pero siempre desde la unidad. Es un lector emocional experto y siempre va a dislumbrar en su tablero mental qué eslabón de un grupo es más susceptible a dejarse controlar e irá colocando en ese tablero imaginario las piezas según considere que han de ser colocadas. 

Ésta capacidad le genera una sensación de superioridad que puede ser equiparable a la de cualquier droga y con un subidón tremendo se dará palmaditas en la espalda por ser capaz de manejar estas situaciones como un verdadero maestro. Ego en estado puro.

La cuestión es que todos en algún momento de nuestra vida hemos manipulado o hemos sido manipulados ya que estos rasgos forman parte del imaginario colectivo. 

El problema reside cuando utilizas éstas características de manera continuada en tu vida hasta convertirlas en tu manera de socializar con el mundo. Ahí es cuando viene el verdadero problema para ti y sobre todo para los demás. 


Reconocer en tí alguna de éstas características no implica ni que seas un monstruo ni que debas aislarte en las montañas para alejarte del mundo. Eres un ser humano y es tu obligación equivocarte para aprender. Ser consciente de haber utilizado en algún momento a alguien para tu beneficio y reconocerlo es el primer paso para poder guiar tu vida por otros derroteros viendo las consecuencias de actuar así, consecuencias que si reflexionas a tiempo pasado te habrás dado cuenta que no fueron nada positivas en esa etapa de tu vida.

Sé sincero, ¿Algo de esto no te suena un poquito?



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