Luis David de la Fuente

hace 3 meses · 3 min. de lectura · visibility ~100 ·

chat Contactar con el autor

thumb_up Relevante message Comentar

Cambia de trabajo cada dos años. O no.

3SJ30.jpeg
© Ilustración original de Hugo Tobio, tarugo y dibujolari profesional de Bilbao.

¿Debemos cambiar de trabajo para progresar en nuestra carrera profesional?

Nicolás Schürmann es desarrollador de software desde hace 10 años y, además, un popular creador de contenido, con casi 300.000 suscriptores en su canal de YouTube.

Hace un par de meses publicó un vídeo en el que defendía y matizaba su recomendación de cambiar de trabajo cada dos años para progresar profesionalmente, motivado por un comentario en el que le advertían que jamás contrarían a alguien que cambiara de empleo cada 18 meses.

 

 

Comparto algunos argumentos de Nicolás y, al mismo tiempo, estoy profundamente en desacuerdo con otros, pero eso es irrelevante. Porque lo verdaderamente interesante es que su vídeo es una excelente excusa para debatir sobre un tema espinoso del que nadie parece querer hablar: la posibilidad de que una carrera profesional con una permanencia media corta en múltiples empleos pueda bajar tu empleabilidad; o directamente, vetar el acceso a determinados puestos de trabajo.

En realidad, no hay ninguna permanencia mínima en un trabajo que impida conseguir el siguiente, lo que tienen en cuenta las empresas es la trayectoria.

No pasa nada por estar solo 6 meses en un trabajo concreto —shit happens— pero, si en una carrera profesional de 10 años, de media no has permanecido ni un año en cada una de las empresas por las que has pasado, puedes tener un problema en un futuro.

¿Puede ser eso una «tarjeta roja» para un futuro empleador? Depende del trabajo que ofrezca. Desde luego, si busca peones de obra para trabajar a destajo llevando carretillas de cemento por el salario mínimo, no. Pero en un sector como el informático donde se suele disfrutar de empleos de calidad, altas remuneraciones y las empresas suelen hacer una inversión considerable en la contratación de cada nuevo empleado —desde la comisión del recruiter, hasta el tiempo empleado en el proceso de selección y su onboarding— es comprensible que una compañía se resista a contratar a una persona si cree que hay muchas posibilidades de que se marche antes de poder rentabilizar la inversión hecha.

Nadie específica cuál es ese tiempo mínimo para que una empresa considere que una contratación ha sido exitosa, pero la norma no escrita lo sitúa alrededor del año. Las experiencias laborales que pueden medirse en meses en vez de años, se miran con lupa. Si las has vivido siendo senior, más aún.

Ese límite de 12 meses dejaría fuera de la zona de riesgo de empleabilidad el periodo de dos años sugerido por Nicolás para cambiar de empleo, pero debemos evaluar no solo si podemos sino si debemos. Al menos, por los argumentos expuestos en su vídeo. Lo importante no es cuándo sino por qué.

Por ejemplo, no es necesario cambiar de trabajo para conocer diferentes stacks y culturas corporativas como propone Nicolás. Ese es, exactamente, uno de los mayores beneficios de trabajar en empresas de servicios, en vez de en compañías de producto. Otra cosa es que, según vaya avanzando nuestra carrera, nuestra prioridad deba ser conocer diferentes stacks, en vez de diferentes dominios funcionales, desde la logística, al mundo del ecommerce o el nicho fintech.

Cuando esa carrera concluya, la inmensa mayoría de tecnologías con las que hayamos trabajado estarán obsoletas. Así que, las diferentes herramientas y lenguajes de programación que utilicemos no pueden ser nunca un fin en sí mismo sino un medio para lograr los objetivos que nos hayamos marcado.

¿Y hay también un límite máximo de permanencia en una empresa a partir del cual se reduce nuestra empleabilidad? Hemos llegado a un punto en el que algunos profesionales sienten que deben cambiar de empleo después de pasar cinco o seis años en la misma empresa —aunque estén a gusto— porque tienen miedo de que un futuro empleador les perciba como «conformistas» o poco ambiciosos.

Actualmente, trabajo como recruiter. Si fuera la hiena, el parásito que muchos programadores afirman que somos, debería animarles a cambiar de trabajo, no ya cada dos años, sino cada dos meses. A corto plazo, eso haría que todos —tanto ellos como mi empresa— ganáramos más dinero. A largo, no tendría por qué ser la mejor opción. Lo que más les ayudará a alcanzar sus metas no es cambiar de empleo sino saber cuáles son.

Nuestro propio modelo de curriculum es —probablemente— el más difícil de completar del mundo porque, antes de nada, te pide que dejes claro qué profesional eres y cuál quieres ser. Aunque os parezca increíble, eso bloquea por completo a la mayoría de los candidatos.

No os podéis ni imaginar la cantidad de gente que nunca se ha atrevido a soñar. Que no se ha planteado siquiera cómo le gustaría que fuese su carrera y qué pasos debería dar para alcanzar sus metas, más allá de saltar de trabajo en trabajo buscando un aumento de salario. Puede que aún así se disfrute de una buena trayectoria profesional, pero será fruto de la casualidad, no de la estrategia.

Esa perspectiva estratégica, más allá del corto plazo, es la que nos ayudará a saber cuándo debemos cambiar de empleo; pero ¿y si aún no la tenemos? Solo podremos saber qué queremos hacer para ser felices cuando entendamos cómo somos... y lo aceptemos, algo que solo suele suceder después de un profundo y complejo proceso de reflexión personal.

Hasta ese momento, parece tener sentido buscar el trabajo donde podamos aprender más cosas hasta encontrar nuestro ikigai. A partir de ahí, a la hora de cambiar de trabajo, deberíamos seguir nuestra brújula no nuestro reloj.


Artículo publicado por David Bonilla en La Bonilista el 4 de julio de 2021

group_work en La Bonilista

thumb_up Relevante message Comentar
Comentarios

Javier 🐝 CR

hace 3 meses #3

Luis David de la Fuente

hace 3 meses #2

En beBee no te aburres, eso está claro 😂

 

La verdad es que todos conocemos gente que cambia más de empresa que de bragas, y el caso contrario de quien no ha avanzado nada en 10 años. Al final yo creo que lo importante es aprender cada día algo nuevo, que te motive. Encasillarse en un sector en el que todo cambia constantemente te condena a morir, tanto al empleado como a la empresa 🙄

Javier 🐝 CR

hace 3 meses #1

Aquí falta decir el tipo de empresa …en algunas no hay retos. Nosotros nos hemos reinventado tecnológicamente de una forma muy meritoria. Tanto es así que usamos las TECNOLOGÍAS de los mejores .😎

Más artículos de Luis David de la Fuente

Ver blog
hace 3 semanas · 4 min. de lectura

La loca de los teclados

Como todos los últimos fines de semana de cada mes ...

hace 1 mes · 3 min. de lectura

Backchanneling

¿Contratarías a alguien que trabajara para un cole ...

hace 1 mes · 3 min. de lectura

Cinco antipatrones de software que puedes encontrar en la vida diaria

Desarrollar software es una actividad compleja. Po ...