Luis Alberto Bandeira Machuca

hace 3 años · 2 min. de lectura · visibility 0 ·

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BURBERRY no se salva de la quema.

Incendiaria decisión de la firma.

Las referencias de productos y complementos que a final de temporada no hayan pasado a manos de personas adineradas arderán en la pira de los recursos y deseos frustrados.

Ante semejante actuación, más de un simpatizante y seguidor de la marca estará que echa humo. Pero lo cierto es que, por decisión propia ha llegado a la conclusión de que lo mejor es quemar todo aquello que no vende y de lo que, en consecuencia, no obtiene beneficios.

BURBERRY sabe perfectamente que lo que no pasa de sus manos a la de un consumidor de lujo, se transforma automáticamente en un inmovilizado. Mejor, pues, prender la mecha de la autodestrucción.

Bajo esta premisa, la compañía carbonizó en 2017 productos valorados en más de 30 millones de €. La explicación a esta forma de actuar se antoja por lo menos un tanto ridícula. Parece no tener mucho sentido que acaben consumidos por las llamas de la vanidad prendas y demás complementos que han costado muchas horas y esfuerzos de meticulosa y artesana dedicación.

Para echar más leña al fuego, la compañía se defiende de su actitud diciendo que el objetivo es también evitar que los diseños sean robados o vendidos a un precio inferior.

Más de un consumidor del llamado mundo del lujo estará con los ánimos encendidos. Para apagarlos la firma tira del extintor de otro nuevo argumento: la energía que genera esta combustión es almacenada, por lo que no se desperdicia. No hay que preocuparse, pues. Aunque por el humo se sabe dónde está el fuego, en este caso el incendio no contamina. Se trata de una quema ecológica. ¡Gracias sean dadas por tan considerada forma de actuar (?)!

Pero no por ello dejará de quemar a más de una conciencia. La marca quiere posicionarse como una de las mayores enseñas del mercado del lujo mundial. La decisión de llevar a cabo estas prácticas puede convertirse en la chispa que prenda la llama del rechazo. Si eso sucede, renacer de las cenizas después será mucho más complejo.

A través de un comunicado oficial BURBERRY insistió y defendió su estrategia ante los accionistas: “quemando lo no vendido se evita bajo cualquier concepto la copia, la imitación y, sobre todo, cualquier devaluación de la marca”.

Este razonamiento para encender la mecha de la destrucción es aún más pobre cuando se utiliza como pretexto el objetivo de luchar contra las falsificaciones y el mercado negro. De ese mismo color lo tiene la firma si se cree que adoptar tal medida evita una cosa o la otra. Porque comprando un solo producto la industria de la imitación ya puede hacer cuantas réplicas quiera.

Los inversores se preguntan por qué no se han vendido de forma privada entre los propios accionistas. "A pesar de sus altos precios, BURBERRY no muestra ningún respeto ni por sus productos, ni por el trabajo duro que cuesta realizarlos, ni por los recursos naturales empleados en ellos". Se entiende que lo lógico en este caso, como enseña famosa, sería quererse a sí misma.

Quien así se explica es Lu Yen Roloff, miembro de Greenpeace que ha decidido actuar como bombero y apagaincendios de una práctica que considera absolutamente demencial. Para Lu el efecto producido puede resultar todo lo contrario al deseado en términos de imagen. Cree que actuar así no deja de ser andar con fuego, ser un auténtico pirómano de su propia esencia.

En realidad BURBERRY no es la única que lleva a cabo su especial “noche de San Juan” con los productos no vendidos. Se trata de una práctica habitual entre otras firmas del mismo segmento. Hasta tal punto que, en su conjunto este tipo de actuaciones pueden llegar a suponer en el mundo del lujo una merma del 10% de la cifra total de negocio. Aunque en esta ocasión ha sido ella la que ha avivado las brasas de la polémica.

…Intentando apagar el fuego con gasolina…

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https://cincodias.elpais.com/cincodias/2018/07/19/fortunas/1532014099_463225.html

http://www.elmundo.es/economia/ahorro-y-consumo/2018/07/21/5b51d8c0e5fdea53618b460d.html

http://www.elmundo.es/economia/ahorro-y-consumo/2018/07/24/5b55bede268e3eab368b469a.html

https://cincodias.elpais.com/cincodias/2018/07/23/fortunas/1532367968_334048.html 

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BURBERRY no se salva de la quema.


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