Rita Tonelli

hace 1 año · 2 min. de lectura · visibility ~100 ·

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Bendito el caos de la Transición… Necesario y Potenciador

Bendito el caos de la Transición… Necesario y Potenciador

Transición… ¡Caos Bendito!

Escuchamos con frecuencia hablar de cambio, de los miedos al cambio, de la resistencia que desarrollamos a él, pero pocas veces, nos enfocamos en ese período en que todavía el cambio no es, ese momento en que no estamos siendo lo que éramos y tampoco somos lo que vamos a ser (esto aplicado en relación a cualquier cambio que nos hayamos propuesto hacer en nuestras vidas)…

Pocas veces nos enfocamos en el Caos de la Transición.

Como podrás ver en mi frase, inserto el caos dentro de la transición porque considero que ella lo genera por la desestabilización que provoca.

            Primero está la decisión de cambiar que aparece cuando sentimos la necesidad de sacar de nuestras vidas lo que ya no queremos. Este es un momento de adrenalina y de conmoción porque estamos dejando atrás lo que hemos estado siendo para comenzar a ser alguien diferente.  Y esto está presente en todo cambio.

            Si te mudas… sucede.

            Si te cambias de ciudad (que es mucho más que mudarte)… sucede.

            Si emprendes un desafío… sucede.

            Si te propones cambiar un estado… sucede.

            ¿Podrías encontrar tú un cambio en el que el caos de la transición no esté presente?

            Está siempre presente porque en las acciones externas nos modificamos a nosotros mismos, y dejar de ser quiénes estuvimos siendo para llegar a ser en relación a lo que perseguimos, implica una transformación (cambiar nuestra forma internamente)

            Cada vez que nos encontramos en un período de transición crece la duda, la inseguridad, la incertidumbre, el miedo, los cuestionamientos, el sentir que estamos con un pie en una orilla y con el otro en la otra, la inestabilidad nos atrapa.

            Pero la transición ES necesaria.

            ¿Cómo atravesarla sin desmayar?

            Ten muy presente tu objetivo. Recuérdalo en forma permanente. Tenlo escrito donde lo puedas leer con solo hacer un pequeño movimiento.

            Piensa en lo que te movió a atreverte, piensa en tu fuerza, en tu determinación, en tus ganas de mejorar.

            Tranquiliza tu mente. No te enmarañes en conversaciones internas. Habla, exprésate, pide ayuda, busca que te escuchen, reconoce tu dolor, tu angustia, tu incertidumbre.

            Sobre todo, honra la incertidumbre.

            La falsa idea de que en ciertas circunstancias tenemos certezas no debe obnubilarte. Nada es cierto, nada es seguro. Vivimos en la incertidumbre aunque la disfracemos apoyados por las cosas conocidas que nos rodean. Sin embargo y de pronto… todo puede destruirse… ¿O no?

            Intenta asociar esto con cómo te sientes durante la transición. Recuerda que todo es una cuestión de interpretación y…

            Mantente en estado de atención plena (mindfulness). Solo enfocándote desde la atención plena podrás reconocer, distinguir, tranquilizarte, frenar tus pensamientos negativos, quitarle poder a la duda…

            Suelo escuchar: “El cambio es difícil” (es frecuente –como ya te dije- que no nos demos cuenta de que el cambio no es tan difícil, sino que lo es “la transición”).

            Repito…

            Lo que identificas como “difícil” no es el cambio en sí, sino la transición.

            Acciona, acciona y acciona… Cada vez que te quedas sin hacer, resurgen los miedos.

            Extrañar lo que se deja

            Esto sucede si algo o alguien se queda pero no es parte de tu cambio, sino que la separación es momentánea y en función de lo que se quiere lograr.

            Y también sucede –curiosamente- con lo que hemos dejado y ya no queríamos para nosotros…

            ¿Estamos sin cordura?

            No, no lo estamos. Lo que sucede es que los duelos son inevitables… aún el que desarrollamos con lo que queríamos apartar.

            Sobre todo al principio, nos asaltará la pregunta: “Pero… ¿No era que yo no quería más esto para mí?”

            Cuando lo has meditado y tu decisión es el resultado de tu análisis, pronto, te darás cuenta de que la serenidad vuelve y sentirás la satisfacción de haber logrado lo que te proponías.

            La transición es fáctica… no se puede evitar. Está allí y es parte integrante de ese pasaje a tu Ser Grande. De hecho “transición” quiere decir “paso”.

            Yo sé que tú sabes a qué me refiero cuando

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Comentarios

Rita Tonelli

hace 1 año #1

#1
¡Gracias, Lorena por compartir!

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