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¡A comerse las sobras...!

¡A comerse las sobras...!

            Por leyes que no quede…

            El Gobierno obligará a restaurantes a ofrecer al cliente el excedente de su comida en envases reciclables y sin coste adicional. No hacerlo así sí que tendrá un coste: la sanción mínima será de 2.000 € que «sin comerlo ni beberlo» atragantan a cualquier gestor de establecimiento.

            En realidad se trata de una práctica habitual que desde hace años se lleva a cabo a petición de la persona interesada. Y no solo con las comidas. También con las bebidas. Por ejemplo, los vinos. «Es mío, lo he pagado y, si quiero, me lo llevo”. A partir de ahora tomará carta de naturaleza.

            Es el plan de Planas, don Luís, ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación. Su ministerio ha aprobado el proyecto de «Prevención de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario» que habrá que digerir sí o sí.

            El objetivo es reducir el desecho de alimentos sin consumir y favorecer un mejor aprovechamiento. Planas ha destacado que se trata de un instrumento jurídico pionero para regular, concienciar y prevenir la ineficiencia en la cadena alimentaria, con sus lógicas consecuencias económicas, ambientales y sociales.

            La intención del Gobierno es que la ley entre en vigor el 1 de enero de 2023, si los trámites y plazos en el Congreso y en el Senado lo permiten. A los postres, como quien dice. 

            Francia e Italia disponen de una regulación semejante en la UE con el objetivo de reducir ese 40% de la pérdida que se produce en tiendas de alimentación y el otro 20% en el resto de la cadena de distribución. Según reflexión hecha en voz alta por el propio ministro, en el mundo existe mucha hambre y malnutrición.

            Por ello defiende que este proyecto no pretende ser una ley intervencionista, sino regulatoria y de concienciación. La pérdida del 30 % de los alimentos a nivel mundial que esgrime la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la alimentación y la agricultura, por sus siglas en inglés), a su juicio, debe remover las conciencias de todos. 

            Cómo se come lo de no ser intervencionista, resulta algo difícil de digerir. Más aún cuando el régimen sancionadode la futura norma considerará falta grave no contar con un plan de prevención que puede implicar una sanción (supongo que por baremo de cantidad de comida desaprovechada) hasta los 60.000 €. 

            La infracción leve de 2.000 € estará reservada al hecho de no aplicar la jerarquía de prioridades o a que las empresas de distribución al por menor, así como la hostelería y restauración no donen los productos no vendidos que sean aptos para el consumo humano a través de un pacto o convenio. Otra infracción leve será la negativa a colaborar con las administraciones para cuantificar los residuos de alimentos.

            Finalmente, los casos muy graves y reiterados en un plazo de 2 años a partir de la primera multa por saltarse la respectiva «concienciación», que no regulación -no vaya usted a pensar mal- podrán llegar hasta los 500.000 €.

            La iniciativa legislativa contiene 18 artículos estructurados en seis capítulos: disposiciones generales; obligaciones de los agentes de la cadena alimentaria; medidas de buenas prácticas; racionalización de las fechas de consumo preferente; instrumentos para el fomento y control; régimen sancionador. También consta de una disposición adicional y tres finales.

            Sería deseable que el proceso fiscalizador de la nueva ley empezara por los restaurantes de lujo en los que el ministro y todo su séquito de burócratas y altos cargos del «desgobierno» comen cada día a costa del pagano de siempre. ¿Se me entiende, verdad?: «haz lo que yo digo, pero no hagas lo que yo hago».

            Porque es opinión generalizada que son demasiados. Es cierto que en el mundo faltan alimentos. Pero no lo es menos que sobran bocas de muchos «bocazas» que comen (y muy bien) a cargo del contribuyente. Ellos también deberían llevarse las sobras. Más que nada por aquello de predicar con el ejemplo, señor ministro. 

            Que ustedes no actúan así. Y ese proceder, además de remover conciencias, «remueve más de un estómago»…


https://www.expansion.com/economia/2022/06/07/629f44f1e5fdea893d8b45b6.html


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